25 de Agosto fue mucho más que Miramar en el clásico, los dirigidos por Javier Espindola festejaron por un marcador final de 91-71 y de esta manera volvieron a la senda del triunfo ganando los dos clásicos de la temporada.

El comienzo del partido se dio de lo más entretenido con el León como dominador de las acciones ya que Javier Álvarez gravitó en el uno por uno mientras que en la pintura Trindade y Terrell encontraron espacios para poner sus goles, así abrieron ocho (14-6) todo eso solventado por una buena defensa desde lo colectivo con las ayudas atentas, saltando y doblando cada vez que Fahnbulleh tomó el balón. El juego estuvo detenido unos minutos por el arribo de la muchachada desde la calle José Luis Bado, a su retorno el Mono cambió el chip, corrió un par de veces la cancha con Trelles y Nicolettí, apareció su extranjero que fue bien habilitado y así achicaron a dos puntos. Finalmente los dirigidos por Espíndola se fueron cuatro puntos arriba 22-16.

El segundo chico se dio con un arranque a todo color para 25 de Agosto que defendió bien, puso cuatro puntos al hilo de Cardozo y abrió 10. Eso motivó a minuto de tiempo de Yaquinta, a la vuelta del mismo paró a los suyos en zona 2-3, pero el León la quebró rápido, metió dos bombas, primero Cococho, luego Terrell, más un doble que le permitió abrir 18 (38-20). Miramar careció de ideas en ofensiva, abusó del tiro perimetral sin éxito olvidándose de poner la pelota con Fahnbulleh quien cuando lo llamaron a la acción rindió, a él se le sumó un triple de Masner que levantó a los hinchas que se vinieron desde la calle Santiago Gadea  y ansiaban la reacción pero pese a esto el primer tiempo se cerró a favor del “20”, 40-25.

Para la vuelta del descanso largo se mantuvo la misma tónica. Miramar buscó achicar pero todo en base a entrega, yendo al choque con Nicoletti y Fahnbulleh. Por su parte los dirigidos por Espíndola encontraron buenos minutos en Koster pero fundamentalmente en Mayora con puntos importantes, a ellos se les sumó Rodrigo Cardozo quien no sólo buscó su gol sino que generó y atacó siempre el rebote generando tiros de segunda oportunidad. Los Monos no pudieron acortar la brecha, incluso el León sacó 21 de renta, 59-38. Trindade cometió su cuarta y el entrenador mandó a la cancha a Ottonello quien en defensa aportó soluciones y no dejó para nada tranquilo a Fahnbulleh que así y todo fue que más buscó. Pese a esto 25 encaró el último cuarto con ventaja 66-45.

Los diez minutos finales se plantearon como uno esperaba que se diera todo el partido. La reacción de Miramar que los suyos deseaban apareció, a base de entrega, lucha y corridas de cancha con Nicoletti como estandarte bien acompañado por Masner y Asaravicius presionando la bola. Con un equipo más liviano (quinta de Fahnbulleh) logró achicar a 11 (69-58). Espíndola mandó al rectángulo de juego nuevamente a Trindade que volvió a aportar soluciones en ataque, Lipatin en la base dio tranquilidad en la conducción y puso dos triples fulminantes que sumado a otro de Mayora cortó con cualquier ilusión de su rival. Las diferencias en el marcador llegaron a ser de 23 (86-63) y cuando quedaban poco menos de dos minutos, Espíndola colocó a los pibes de la casa que se sacaron las ganas de jugar el clásico, Barses, Pacheco y Bernini, dijeron presente y la gente coreó el “vamos los pibes” que terminaron de poner un marcador final de 91-72. El triunfo se fue para la calle José Luis Bado en forma más que merecida, lo ganó de principio a fin. A Miramar le costó como en varios partidos y no encontró su mejor juego en este clásico dejando más que claro que solo con la entrega no alcanza.

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