El bicampeonato de San Lorenzo en La Liga argentina parece ser la confirmación de que el poder económico siempre es el responsable de los títulos. Pero una mirada un poco más amplia muestra que el proyecto va mucho más allá del plantel principal.

La primera gran diferencia entre este título y el anterior es que en este, el azulgrana, pudo festejar en su casa ya que para esta Liga inauguró el Polideportivo Roberto Pando en el barrio del que es originario el “Ciclón”, Boedo.

Además, la marca de San Lorenzo en básquet se ha hecho comercialmente fuerte, y su presencia en la NBA jugando un amistoso ante Toronto Raptors es una clara muestra de ello. En esta misma línea, ya se ha anunciado que en la próxima pretemporada el equipo realizará una gira europea.

Apostando al futuro, el “Cuervo” comenzó un trabajo fuerte a nivel de formativas, bajo la batuta de Carlos Duro –quien fuera asistente de Julio Lamas en el primer equipo– y Herman Mandole. Entre el reclutamiento y el trabajo desde la propia base, a través de campus y vínculo con el barrio y las escuelas, el resultado comenzó a verse rápidamente. La selección U19 argentina tuvo este año dos jugadores que actualmente están en la plantilla del “Ciclón” (Lautaro López y Leandro Cerminato), y en la actual U17 se destaca Juan Hierrizuelo.

Es cierto que hay recursos económicos, es cierto que hay una marca que se aprovecha, pero no es menos cierto que hay un proyecto sustentable que no busca apenas el éxito hoy, sino que hace que la inversión valga la pena y le generará también resultados a mediano y largo plazo.