Excelente marco de público en el Palacio Peñarol para la final de la Liga Uruguaya de Básquetbol, tras la presentación olímpica y las luces llegó el partido. El ambiente que merecía la final estaba listo.

Comenzó mejor Hebraica y Macabi con un parcial de 8-2 dominando el rebote de ataque. Algo que no logró seguir aprovechando tras la salida de Jaime Lloreda con dos personales. Demian Álvarez comenzó a ser agresivo y rompió la primera línea defensiva y convirtió cerca del aro acercando a su equipo a mínima.
A puro triple volvió a tomar distancia el macabeo, con Hicks como estandarte y Boston adueñandose del rebote en ambos tableros, llegó a sacar hasta 8 de renta.
En el cierre se apuró Parodi y un doble de Smith que dio la sensación que no debió valer porque se colgó del aro puso cifras definitivas al primer cuarto: 21-15.

La reacción rojiverde continuó en el comienzo del segundo, se llegó a colocar a dos, siempre con Demian dominando las ofensivas. Los entrenadores moviendo piezas, salió García Morales y rápidamente Barriola fue a descansar. Momento que tomó las riendas del juego Parodi con minutos soñados, convirtiendo y asistiendo lideró a su equipo, erró un par de libres y esos tiros fallados fueron la distancia con la perfección de ese pasaje. La máxima llegó a ser de 9, con Hicks aprovechando lo que generó lucho.
El mérito rojiverde fue cerrarlo mejor, un parcial de 7-0 con Demian e Iglesias como estandartes más defensas consecutivas de calidad le dieron la chance a los de Cabrera de irse a una bola al descanso largo (40-38) cuando su rival había jugado mejor en el cuarto.

El complemento parecía empezar a pedir de boca para Aguada, que se puso a mínima y sacó a Lloreda al banco con tres personales. Pero erró un par de ofensivas para pasar y Hebraica no perdonó, primero un robo de Leandro en primera línea terminó en contrataque sin oposición y luego comenzó un nuevo pasaje del show de Parodi, triples, penetraciones, defensa, asistencias. Completísimo. Maravillando e ilusionando, a través de su juego, con ser un clase A a nivel Mundial. Con García Morales como aliado perfecto los hebreos sacaron la máxima de 18. Empujando más que jugando se llegó a colocar a 12 el rojiverde. Panchi se apuró a tirar de afuera en la última y en la recarga Luciano ajustició con una bomba para irse 66-51 arriba.

Aguada entró malhumorado al último y nunca logró hacer pie. En cambio Hebraica fue un festival, liderado por un cada vez más enorme Luciano Parodi, gozando de la calidad de García Morales y disfrutando un pase de Zanotta de espaldas a Lloreda que terminó en volcada. Se floreó el macabeo y su gente se animó a entonar algún cántico de festejo.
El rojiverde, como cuadro grande que es, fue en busca de la reacción. Metió y se llegó a colocar a nueve con Smith y Barrera participativos adelante y defendiendo un poquito más allá del límite atrás.
Hebraica mostró calidad para cortar la reacción, y pese al malhumor de Hicks, que en algún momento le jugó en contra, tuvo la tranquilidad de García Morales y Parodi para adueñarse definitivamente del juego.

El final fue 89-76. Hebraica puso la serie 1-0 pero además marcó la llave dando una muestra de su potencial, Aguada tiene la obligación de ponerse a tono el viernes. Esto recién empieza…