Hebraica Macabi venció 88-80 a Malvín y dio un paso gigante para clasificar a la final.

Con el recuerdo fresco de un partido en el que ninguno de los  dos fue regular, volvieron al Palacio. Seguramente con errores corregidos, saltaron al rectángulo de juego. Luciano Parodi, Leandro García Morales, Michael Hicks, Jaime Lloreda y Jimmy Boston por un lado. Mientras que del otro arrancaron Nicolás Mazzarino, Federico Bavosi, Lorrenzo Wade, Allen Durham y Hatila Passos.

El comienzo del encuentro fue algo mentiroso, si bien quién tenía mayor posesión del balón y generaba mejores oportunidades de gol era el playero, erró penales, mientras que el macabeo con posesiones cortas fue más eficiente. El azul se pasó de generoso en la ofensiva y además siguió errando tiros asombrosos. El vigente campeón por su parte, encontró en Hicks y Leandro figuras fuertes en el goleo. Este último, con dos bombas abrió una brecha de diez unidades, que fue reducida terminando 18-11 arriba jugados los primeros diez minutos.

Con los del club, Malvín se recuperó marcando en primera línea y corriendo, jugó más cómodo para colocarse a tres. Pero una vez más la defensa hebrea y dos gol y foul consecutivos le dieron la diferencia inicial de siete. Con aún 6:21 por jugar, los de la calle Camacuá ya se encontraban en colectivas y además tenían a Lloreda en el banco con tres infracciones. Los dirigidos por López, con más corazón que buen juego, se logró poner a cuatro y obligar el primer minuto de tiempo. Bavosi tuvo un ingreso clave con la tarea de defender a García Morales. Lo logró anular y obligar al rival a buscar nuevas vías de gol, algo que le costó. En ataque tras 17 minutos disputados y ocho intentos llegó el primer triple para los de la Avenida Legrand que confirmó la buena racha, se puso a mínima. 33-29 se fue la primera mitad a favor de los de Zylbersztein, aunque dando la impresión de que quien despertara antes en el juego, se lo llevaría.

Durham fue el protagonista del comienzo del segundo tiempo, con seis puntos corridos dejó en mínimas las diferencias, aunque Lloreda en el otro aro era quien se destacaba. Con Passos comprometido con las faltas la marca no fue la mejor sobre él, que extendió a seis la renta. Un bombazo de Hicks sobre los 24  terminó de cerrar un nuevo parcial, que dejaba al macabeo nueve arriba. Pablo López pidió minuto pero todo prosiguió como en el partido pasado. Wade en un pésimo momento, Hatila sin poder hacerse fuerte en el poste bajo y Hebraica, que con poco retomaba la máxima de diez con cuatro minutos por jugar del tercer chico. Si bien es cierto que por un momento se cobraba todo de un lado y nada del otro -lo que generó gran descontento en la hinchada playera- estaba siendo una buena labor de la terna. Ganando rebotes ofensivos y de segunda oportunidad, la gaviota se puso a ocho y despertó el aliento de su gente. Leandro estaba intratable desde el perímetro, no había marca que pudiera con él. El punto negativo del hebreo fue que dio espacios en el fondo y Malvín lo aprovechó. Con un doble y falta de Souberbielle en la hora se fueron 60-55 al último cuarto.

El azul parecía negado a querer ganar. Tuvo buenas defensas así como oportunidades para achichar, pero las desperdició. El que no perdonó fue Leandro que nuevamente con un triple espectacular hizo de diez la diferencia a falta de 6:35 para el cierre. El momento del quiebre fue cuando Wade marró dos libres muy mal tirados, y en la recarga Leandro puso otra bomba, abriendo 11. Los de la calle Camacuá pusieron la serie 2-0 ante un rival desconocido, que por momentos perdió su esencia defensiva y en ataque no tuvo a sus figuras, y se podría decir que jugó con un solo extranjero. 88-80 el segundo juego para el vigente campeón, que tuvo a Leandro como máxima figura pero supo como hacer jugar a todo el equipo y dejar sin ideas a su rival al hora de defender.

El goleador total fue Leandro García Morales con 29 puntos, mientras que en el derrotado Durham sumó 21.