Federico Álvarez jugará en Bolivia. El alero uruguayo habló con Basquet Total de la experiencia nueva que vivirá.

Debido a la gran cantidad de equipos inscriptos, se llevará a cabo un torneo de eliminatorias previas donde tres equipos ingresaran a la próxima LiboBasquet. Real Montero e Ingavi jugarán al mejor de cinco partidos. El “Montereño” lleva ventaja de 2-0 en la serie.

Por otra parte, en Potosí más precisamente en la localidad de Villazón, se disputará otra llave entre los equipos Domingo Savio, SIB y Choaytubode. Estas dos primeras series se llevan a cabo entre 23 y el 26 de marzo.

La tercera ventana es donde se encuentra, C.A.R.L. A-Z de la ciudad de Oruro y donde juega Federico Álvarez. El equipo del oriundo de Larrañaga jugará con UCB de La Paz y Universitario de Cochabamba. Las fechas de disputa son el 24, 25 y 26 de marzo.

Basquet Total habló con el uruguayo:

¿Cómo fue su adaptación a la altura en Bolivia y vivir en una cultura sumamente diferente?  

La verdad que el primer día que llegué fue de noche el viernes 3 de marzo, ya al bajarme en La Paz sentí el cambio enseguida y fui caminando un poco hasta el auto que me levantó en el aeropuerto para llevarme y ya me sentía un poco agitado de ese entonces. Nos vinimos a Oruro que es la ciudad del equipo que estoy jugando y al día siguiente tuve el primer entrenamiento, fue muy duro correr una cancha y no poder seguir haciendo trabajos físicos por la falta de aire pero con el correr de los días me fui adaptando aunque estuve 10 días para sentirme bien al 100%. La gente acá es muy humilde y trabajadora y me ayudó adaptarme con ejercicios de respiración y algún tipo de té de hojas de coca que se usa para que los jugadores del exterior se adapten más rápido, de a poco lo fui haciendo.

Lo que más me ha costado es la comida ya que no es la misma. Acá se come mucho pollo frito, poca carne pero no es muy sabrosa, eso es lo que más extrañó y siempre estoy intentando variar las comidas como comer pollo, mucha ensalada y algo de carne pero en si lo que más me ha gustado es la pizza con muzzarela (risas).

¿Cómo está viviendo su primera experiencia internacional?

Estoy muy contento, la verdad nunca se me había dado de poder llegar a jugar en un equipo fuera de mi país. Es una responsabilidad más grande porque uno llega como refuerzo del equipo y mi idea siempre es sumar y no creerme que soy mejor que nadie más. Mis compañeros me recibieron muy bien y eso fue lo que me ayudó a adaptarme más rápido, a pesar de estar lejos de mi madre, mi hijo y mi novia pero lo tomé como una experiencia buena a pesar de que el torneo es muy corto, es una puerta para seguir jugando aquí mismo o en otra parte del mundo.

¿Cree en la posibilidad de permanecer fuera del país?

Esa posibilidad nunca se cierra, uno siempre piensa en dar el salto sea fuera o dentro del país. Ahora pienso jugar y seguir mejorando en todos los aspectos. Aquí el nivel no es tan bueno pero uno siempre entrena y juega para seguir mostrando la capacidad que tiene y después ver si se da la oportunidad de seguir en un equipo de acá o de otro país.

¿Qué diferencias encuentra entre un básquetbol y el otro en los que ha jugado?

Hay mucha diferencia, todos los entrenadores de Uruguay siempre te piden defender antes de pensar en el ataque. Lo que yo noto mucho de mis compañeros es que piensan más en atacar que en defender pero ahora con el entrenador Marcelo Mendieta, que es argentino se está trabajando mucho más en defensa que en ataque. Si bien no me ha tocado jugar algún partido oficial aún, es algo que se ve día a día en los entrenamientos.

¿Se está adaptando a otras posiciones o continúa siendo un alero – ala pívot?

Mi fuerte siempre fue jugar de frente al aro en la posición de alero aunque aquí me estoy entrenando mucho de cuatro porque saco diferencia de altura pero son pocos los minutos que voy a jugar en esa posición. Cuando me toque hacerlo creo que me voy a adaptar bien porque vengo trabajando en eso con el entrenador.

¿Cómo se define como jugador?

Esa misma pregunta me la hicieron cuando apenas llegue aquí a Bolivia. Soy un jugador que le gusta el mucho el roce, nunca doy partidos por perdido siempre pienso en ganar, nunca en perder. Se supone que esa es la base para tener confianza en lograr cosas buenas. Jamás creerse más que nadie, siempre trabajar con humildad.

¿Cuáles son sus expectativas de cara a lo que se viene y pensando en volver a jugar la próxima LUA en caso de no quedarse en el exterior?

El torneo aquí es corto, termina el 10 de abril y las ganas de volver a jugar en Montevideo son muchas. Me veo a nivel para jugar LUA, tengo la experiencia ya de jugar y me ha ido muy bien. El último equipo fue Olivol Mundial, mi contrato en Bolivia finaliza el 10 de abril, las chances de quedarme no son muchas y además quiero volver a jugar a mi país pero bueno uno nunca cierra las puertas a nadie y siempre se espera algún tipo de ofertas sea de aquí, afuera o en Uruguay.