Biguá se quedó con la máxima categoría de formativas al coronarse campeón tras derrotar a Trouville en las finales. La particularidad del año que pasó, es que fue el cierre cortando las redes por siete años consecutivos de una generación que dio que hablar. Couñago y Grolla, dos protagonistas que estuvieron en todos los años, hablaron con Basquet Total.

Por Gonzalo Botta

Martín Couñago, Facundo Grolla, Joaquín Jones, Martín Rojas, Mauricio Arregui, Sebastián Vechtas, Hernán Álvarez, Alejandro Díaz, Ignacio Auyanet y Felipe Martinis -los últimos tres completan la lista de campeones por siete veces- fueron los discípulos de José Rovira que llevaron a la consagración al Pato de Villa Biarritz.

Couñago analizó este año deportivo que para Biguá fue redondito: “Conseguimos el torneo perdiendo unicamente dos partidos. Tenemos un record único de ser siete veces campeones con esta generación”. Charlie es uno de los referentes de esta generación y dio su punto de vista sobre el rendimiento individual: “Creo que el irme ganando un lugar en el plantel principal del club termina cerrando un año muy bueno para mí”.

Grolla es otro de los jugadores que logró el campeonato durante los siete años y destacó una diferencia con el resto de las categorías donde consiguieron quedarse con el certamen: “Este año fue bueno debido a que se mejoró muchísimo el tema físico-táctico y psicológico del plantel”. Sobre el dejar formativas, el jugador agregó: “La sensación es triste porque termina una etapa en la cual vos podías mejorar tus aspectos más débiles y porque dejas de jugar con los amigos de toda la vida. La principal diferencia que ya empecé a notar es que en primera un partido es la vida. Desde el lugar donde te toque estar tenes que aportar porque sabes, es ganar o ganar”.

Las formativas de nuestro país a veces se convierten en un ir y venir de jugadores, que hace que pocos culminen su carrera en un solo club. Para los chicos, Biguá tiene algo especial: “Biguá no es mi segunda casa, es mi casa. Me crié ahí, mis amigos son de ahí, mi novia es de ahí, Biguá me dio todo. En ningún momento de mi formación se me cruzó por la cabeza irme a otro club, creo que estoy en el mejor lugar donde puedo estar” dijo Couñago. En cambio Grolla, añadió: “Biguá es el club de básquetbol con mejor infraestructura en Uruguay pero la razón por la cual no me fui fue por mis compañeros. Formamos una relación tan fuerte que prefería jugar con ellos que con cualquier otro. Eso fue el éxito de todo esto. Formamos una química tan buena que todos estábamos dispuestos a sacrificarnos por el otro”.

Tanto Couñago como Grolla participaron del proceso de selecciones juveniles y fueron grandes protagonistas de la victoria ante Brasil en el sudamericano sub-17 jugado en nuestro país en el año 2013 donde la celeste se ubicó en el segundo puesto. Los jugadores del pato de Villa Biarritz no piensan en la citación a la mayor pero si en la consolidación como jugadores: “Espero seguir mejorando, aportar todo lo que pueda al plantel mayor de Biguá y luego intentar jugar Liga Uruguaya de Ascenso” agregó Facundo. Charlie por su parte hizo referencia al sub-23: “Va a ser distinto porque no tenemos formativas pero de todas formas está el sub-23 que me va a ayudar para agarrar rodaje para la LUA que es a donde yo apunto a llegar en las mejores condiciones posibles. En cuanto a la selección es un sueño, todos queremos defender a nuestro país pero no está en mi cabeza hoy por hoy. Si se da la chance la aprovecharé, hoy me enfoco en mí y en mejorar día a día”.

Biguá vuelve estar en la primera plana de las formativas y avisa que tiene futuro para las próximas ligas. El Sapo Rovira agarró una generación que esta cubierta de sangre pero de una especial, de las que solo unos pocos privilegiados tienen, sangre de campeones.

Foto: Web Yo juego