Desde que encontró el básquetbol soñó llegar a Primera, y no mide esfuerzos para conseguirlo.  Promesas presenta a Martín “Charlie” Couñago, escolta del “Pato” de Villa Biarritz.

Nombre:             Martín Couñago

Apodo:                Charlie

Edad:                    19 años

Puesto:                 Escolta

Altura:                  1.85

Club:                     Biguá

 

¿Por qué te dicen Charlie?

De chico jugaba al fútbol, e iba mucho con la camiseta de Peñarol que atrás decía “Charlie Good”, por Carlos Bueno.  Ahí me empezaron a llamar “Charlie” y quedó para siempre.

 

¿Cómo arrancaste a jugar al básquetbol?

Fue el último deporte que probé.  En Biguá hice hasta taekwondo, waterpolo, todo lo que imagines, y el último fue el básquet.  Ahí me agarró Gava, tenía 10 u 11 años, y de a poco me fui enganchando.  Justo había Liga, así que empecé a ir a los partidos, y quedé como loco.

 

¿En qué momento empezaste a pensarlo como algo profesional?

Después de los primeros torneos con la Selección.  Ya estaba más metido con el básquetbol internacional, me quedaba sentado afuera a ver la práctica de Primera y decía “yo quiero ser como ellos”.  Ahí en mi cabeza ya estaba la idea de poder vivir de esto o que sea algo esencial en mi vida.

 

¿Cómo te definirías como jugador?

Soy un escolta que puede jugar de base.  Tengo buen tiro, puedo tomar la iniciativa en el ataque.  Pero si mi rol es armar el juego, lo hago, y puedo no tirar.  He alternado entre los dos puestos.  Defensivamente soy intenso, y tengo buena lectura de juego.

 

¿Qué entrenadores has tenido que te hayan marcado?

Gava principalmente, fue mi formador.  El que cambió mucho mi juego fue el “Hechi” (Fernando Cabrera), porque estaba acostumbrado a jugar de base y mi fuerte no era el tiro.  En la Selección él me empezó a usar de “2” y me dijo que tenía que tirar de tres.  También Álvaro Tito, que fue quien me hizo debutar en Primera, y hoy en día el “Sapo” (Rovira) que lo tengo como referente como jugador y persona.  Tenerlo como ayudante en Primera es un plus para mí.

 

¿Qué cosas cambiaste en tu rutina para poder llegar?

Desde los 15 años, me acuerdo que tenía físico a las 5, y yo hablaba con el “profe” que era Miguel (Bandera) y le decía que iba a las 4 a entrenar antes con él.  Los sábados iba mucho tiempo a tirar, en vez de jugar con amigos o a la computadora.  Incluso me llevaba comida a veces para descansar y poder seguir tirando.  También trataba de cuidarme en las comidas, no super estricto, de no comer una hamburguesa, pero si de comer sano, al horno.  De a poco me fui profesionalizando.  Trato de hacer un poco más para llegar al objetivo.

 

¿Qué te sumó toda la experiencia que tuviste en Selecciones Formativas?

Te hace dar cuenta el nivel que tenemos acá, lo lejos que estamos del exterior, y el esfuerzo que hay que hacer si querés jugar en otro lado.  Hay una brecha muy grande, el juego es mucho más intenso.  Acá quizá con un poco de talento, podes ser un jugador desnivelante.  En el exterior, si no estás bien físicamente y en todos los aspectos no lo logras.  Me gustaría jugar al nivel de Puerto Rico, o mismo Argentina que cuando nos tocó competir nos dimos cuenta que estábamos lejos.  Hay que esforzarse más y hacer hincapié en lo físico, sino te pasan por arriba

 

¿Qué diferencias encontraste cuando empezaste a entrenar en Primera?

En Formativas hay algunos que van sólo para divertirse, para jugar al básquetbol.  Primera es un trabajo, es profesional, vas a entrenar en serio.  En Formativas algunos terminan y se dedican al estudio o universitario, entonces si llegan a entrenar cansados pueden “chivear” y eso hace que las prácticas no sean tan intensas.

 

¿Te costó el cambio de tu rol en Juveniles a Primera?

Sí, al principio es muy complicado.  No es fácil pasar de tener rol de liderazgo, participar mucho en ataque, estar todas las ofesnivas con la pelota, y en Primera entrar a defender para darle descanso a un jugador y quizá no tocarla.  Pero es así, se empieza de a poco.  El “Sapo” (Rovira) me está ayudando, me dice que hay que ir paso a paso, porque apurarse no es bueno para uno.

 

Estás teniendo tus primeros minutos siendo parte de la rotación… ¿cómo te has sentido?

Es increíble para mí, es una emoción muy grande poder estar integrando la rotación.  Aunque sea un minuto para mí ya es mucho.  Mi sueño de chico era estar en Primera, y a los 19 años estar en la rotación es increíble.  Sé que de a poquito me voy ganando mi lugar, defendiendo, tirando una bola o ni tirando, pero quiero estar ahí.

 

¿Cuáles son tus objetivos para el futuro?

Con el Psicólogo del club hablamos de metas a corto, mediano y largo plazo.  A largo plazo quiero lograr una entidad como jugador, que el día de mañana tengan claro qué puedo hacer.  Además, para el Metro que viene quiero buscar un poco más mi gol, y también mejorar algunos aspectos del físico.  Quiero llegar bien al Metro para que sea una vitrina para la Liga que viene jugar más minutos.  Estoy trabajando la penetración, la explosividad en el primer paso, que es un debe en mi juego.  También atacar más el pick and roll, y el tiro de cuarta.

 

Hablas del Metro próximo… ¿cuál es tu expectativa para ese torneo?

Seguir mostrándome, y crecer un poco más como jugador.  Enfrentarme a jugadores de mi edad o más grandes que estamos en busca de lo mismo, ganar minutos en Primera.  Va a ser una gran oportunidad, y quizá me permita la Liga que viene tener más protagonismo.

 

¿Cómo te ha ido conciliando el básquet con el estudio?

Bien, estoy haciendo Análista Programador, que empecé este año.  Los cursos son de 3 horas y tres veces a la semana, de 8 a 11.  Esto me permite irme directo a la práctica, o sea que puedo estudiar y hacer el doble horario.

 

Para cerrar, ¿tenés algún referente?

Siempre tuve a Leandro (García Morales) como ídolo, de verlo en el club desde chico.  No llegué a entrenar con él, pero lo veía siempre.  Y en la actualidad “Fiti” (Bruno Fitipaldo) es un espejo.  No es que quiera ser como él, porque quiero ser lo que yo llegue a ser.  Pero es un jugador que si tiene que jugar de base juega, y puede hacer tremendo partido sin tirar; y si tiene que jugar de “2” juega y las tira.  Es un jugador muy completo.