Promesas presenta a Santiago Wohlwend, base juvenil de Goes, que busca ganar minutos en Primera y jugar la próxima Liga de Ascenso.

Nombre:             Santiago Wohlwend

Edad:                    19 años

Puesto:                Base

Altura:                 1.75

Club:                     Goes

 

 

¿Cómo arrancaste a jugar al básquetbol?

Me crié acá en el barrio, mi abuela vive a dos cuadras del club y cuando salía a jugar a la calle tenía amigos que jugaban al básquetbol.  Me comentaban siempre para ir a jugar, y para estar más tiempo con ellos me enganché.  Cuando tenía nueve años le comenté a mis padres y mis abuelos y no tuvieron problema, porque además eran hinchas del club.

 

¿Qué entrenadores has tenido que te hayan marcado?

Tuve a Gabriel Fosatti en Preinfantiles, y después a Sergio Mancebo.  Pero al “Colo” Reig lo tuve en escuelita y Mini, y ahora en juveniles.  Él me dirigió toda la vida y es sin duda uno de los mejores entrenadores que he tenido.  Aparte, ahora en Primera tengo a Álvaro Ponce, y con él he aprendido muchas cosas que en Formativas no se enseñan.

 

Estuviste en Preselecciones Formativas también, ¿qué te aportó eso?

Es un mundo distinto al del club.  Es otra cosa entrenar ahí.  Sabés que tenés que dejar todo, hay que dar el 100% en todos los entrenamientos porque siempre hay uno que te puede “comer”.  A nivel personal, exigirme durante todo ese tiempo me ayudó a crecer como jugador.  Quedar afuera no está bueno, pero fue lo que tocó y me sirvió para madurar.  Además, la Selección me dejó amigos, y eso está muy bueno.

 

¿Cómo te definís en cuanto a puesto?

Soy base, aunque en juveniles puedo tomar el rol de escolta para tomar tiros, pero a nivel mayor soy base neto.

 

¿En qué momento empezaste a pensar en dedicarte profesionalmente?

De chico pensaba que era sólo para pasar un rato con amigos, y para hacer deporte, que siempre me lo fomentaron.  A los 15 años más o menos me di cuenta que tenía la capacidad para llegar un poco más, y hoy en día estoy en el plantel de Primera.

 

Este año Goes fue campeón del Torneo Sub 23 – Copa de Plata.  ¿Cómo estuvo eso?

Creo que no se le dio la importancia que merecía al torneo, éramos ocho jugadores de los que cinco éramos juveniles.  La ventaja es que tuvimos muchos minutos, y siempre es bueno jugar con más grandes o con equipos que no jugamos normalmente.  Lo mejor fue la semifinal y la final, que fueron partidos duros y parejos.  Al ser playoff se sintió el nerviosismo también.  Fueron en dos días seguidos, se sintió el cansancio físico y mental.  Touring el primer tiempo fue muy parejo, y el arranque con Cordón fue negativo, y lo pudimos sacar adelante por la defensa.

 

Por haber ascendido, el año que viene van a jugar la Copa de Oro…

Jugar contra los mejores te ayuda, porque sabes que no te perdonan.  Ellos juegan los 40 minutos intensos, la mayoría ya han jugado Metro o Liga, es un desafío constante.  Si tenemos un plantel corto no vamos a poder, pero Goes está haciendo mejor las cosas y seguramente podamos ser más competitivos.

 

Goes está creciendo, eso se ve al venir al club.  ¿Cómo lo vivís desde adentro, vos que estás acá hace tanto tiempo?

Álvaro (Ponce) vino con otra cabeza.  Él viene de afuera, conoce otras realidades y sabe cómo debe ser un club profesional.  Los dirigentes lo han entendido y se han hecho cambios.  Ahora si llueve podemos entrenar, los vestuarios son nuevos, la sala de musculación también.  Al que es de afuera le dan más ganas de venir a Goes.  Cuanto mejor se hacen las cosas, mejor son los resultados a la larga.

 

¿Desde qué edad entrenas con el Primero?  ¿Te acordás de tu debut?

Arranqué a los 15, con Daniel Lovera.  En esa Liga, contra Sayago.  Fue un sueño, con toda la gente y todavía televisado.  No me lo voy a olvidar nunca.  Estaba muy nervioso, ya en los partidos amistosos me ponía así, imaginate ese día.

 

¿Te costó mucho el cambio de rol entre juveniles y Primera?

Sí, Álvaro (Ponce) me pide que defienda y que sea ordenado, y arme el equipo.  Los tiros van a quedar y hay que estar preparado para tomarlos.  Es más estructurado y hay menos margen de error, más siendo joven.  En juveniles se juega más para divertirse.

 

¿En qué te ha cambiado la cabeza entrenar con Primera?

Sí, desde que me citaron con el Primero ya entrenas con otra cabeza, diferente a juveniles.  En Primera la cosa es más seria, jugar con gente de primer nivel, te da otro roce.  La intensidad es muy diferente, los espacios son mucho menos que en juveniles.  Un interno juvenil ocupa mucho menos que un extranjero.  Cambia mucho la toma de decisiones, es una milésima de segundo y si no la aprovechas no la tenés más, y es complicado a veces encontrar otra ventaja.

 

Para vos, como base, ¿cómo es tener a Fernando Martínez en el club?

Entrenar con el “Enano” es un sueño.  Es un referente que uno tiene de mirarlo por televisión, desde chico.  Tiene muchas mañas, lectura de juego y pases.  Se aprende muchísimo entrenando con él.

 

¿Cuáles son tus objetivos personales de acá en adelante?

Principalmente, poder sumar minutos en la Liga, para empezar a hacerme más conocido y poder formar parte de un plantel de Metro el año próximo.  Me gustaría en la próxima Liga estar dentro de la rotación, con minutos de calidad.

 

Cambiando un poco de tema, ¿cómo te resultó conciliar los estudios con el deporte?

Las primeras Ligas, me tocaron en la época del liceo, y eso hizo que no pudiera entrenar de mañana.  Me complicaba bastante porque muchas veces se trabaja lo técnico-táctico en ese turno, y lo sentía cuando iba de noche.  Después me anoté en el ISEF, y no tuve la suerte de quedar.  Ahora estoy entrenando doble horario y eso me ayuda bastante.

 

Para cerrar, ¿tenés algún referente en el básquetbol?

Me gusta mucho Curry, que en los últimos años ha tenido un “boom” porque es tremendo.  También me gusta “Manu” Ginóbili por su lectura de las ventajas.