Empezó a los 15 y creció junto con Larrañaga, con el que cumplió un sueño en la última Liga de Ascenso.  Ahora en Unión Atlética podrá seguir creciendo. En Promesas, Santiago Álvarez.

Nombre:             Santiago Álvarez
Edad:                   21 años
Puesto:                Ala-Pivot
Altura:                1.98
Formación:       Larrañaga
LUB 2016:          Unión Atlética

¿Cómo arrancaste a jugar al básquetbol?

Me llevó un amigo, a los 15 años. No tenía idea de básquetbol, no sabía nada. Yo ya era largo, y me dijo que me probara. Fui a Larrañaga porque él jugaba ahí, y yo vivía cerca. Desde ahí, nunca más dejé el básquetbol.

¿Antes hacías algún otro deporte?

Jugaba al fútbol, pero en el liceo, con amigos, nada profesional.

¿Y en seguida te enganchó el básquetbol?

Fue raro, porque al poco tiempo que empecé me citaron a una Preselección, y quedé en la Selección que dirigía el “Hechicero” Cabrera para el Sudamericano de Pasto, Colombia.  Eso me motivó mucho a seguir.

¿En qué momento empezaste a pensar en dedicarte profesionalmente?

De chico no lo pensaba, se fue dando.  Siempre jugaba en la categoría más grande, y me fui dando cuenta que no estaba tan lejos de jugar en Primera. Larrañaga es un club que forma buenos jugadores, y les da oportunidad, por eso lo vi cerca. Me di cuenta que me gustaba y que podía.

¿Cómo te definís en cuanto a puesto?

Creo que soy más bien un “4”, considero que puedo defender a un alero y estoy mejorando el tiro de tres puntos, quizá mejorando en el futuro pueda llegar a jugar de “3”.

¿Cómo fue el proceso en Larrañaga desde la DTA 2014 hasta este campeonato de la LUA?

La DTA estuvo divina, fue mi primer año teniendo minutos en Primera, y era un plantel de juveniles y gente del club. Fue sorprendente, teníamos cuadro pero no nombres. Lo de este año era impensado, no porque no tuviéramos plantel, pero no nos habíamos puesto un objetivo tan alto. Pero con los jugadores del club, más Dandridge, Fausto (Pomoli), Facu (Bruno) y “Quique” (Elhordoy) se logró. Fue increíble, la verdad.

Con Mateo Sarni son símbolos de este proceso de Larrañaga, ¿cómo viviste este crecimiento?

Se creció mucho. En DTA tenía minutos porque era un plantel corto, pero no tenía mucha confianza ni juego. Pero en la LUA crecí y me sentí más cómodo, gracias a mis compañeros y al entrenador.

El año pasado ya jugaste Liga en Welcome, ¿cómo fue?

Estuvo muy bueno, era mi primera Liga, la primera vez que salía del club.  Fue una buena temporada de Welcome, los compañeros me hicieron sentir bien siempre y estoy muy agradecido.

¿Te costó adaptarte al cambio?

No sé si costó, pero es distinto. Jugar con jugadores como “Panchi” (Barrera) no es algo que se de todos los días, es un jugadorazo, y así con muchos otros que he tenido de compañeros y rivales. Es una experiencia muy linda.

Me contabas la experiencia del Sudamericano U15, ¿cuánto te cambió la cabeza?

Muchísimo. Yo todavía no estaba muy metido en el ambiente del básquetbol y me di cuenta que no tenía idea lo que era jugar internacionalmente. Me encantaba jugar, estaba muy contento de haber quedado, pero te das cuenta que te falta mucho para estar a nivel.

Fuiste creciendo por los niveles de los torneos: DTA, Metro, Liga, ¿qué fue cambiando en tu juego para acompañar eso?

En la DTA era un 4 casi 5, era mucho más juego interno, y empecé a mejorar el tiro de cuarta.  Ahora estoy tratando de abrirme más, de tirar de tres puntos y mejorar el manejo de balón.  Yo veo que al básquetbol cada vez se juega más con cuatro tiradores, abiertos, que puedan manejar la pelota.  Creo que eso es fundamental para mejorar el nivel.

Ese es el juego que busca Signorelli para la Selección.  Te tocó estar en la Selección U24 con él, ¿cómo fue esa experiencia?

Buenísima. Me dio justo el tiempo, porque ascendimos y al día siguiente viajábamos.  No lo esperaba porque la lista ya se había dado, pero Signorelli me dio la oportunidad y me puso muy contento. Es cierto, a él le gusta jugar con un “4” abierto, yo estoy mejorando en eso, todavía no me siento del todo cómodo pero me gusta tener la chance del tiro.

En la LUA hubo un cambio tuyo, donde te fuiste animando a asumir más, a tirar de afuera, lo que se vio claramente en la serie con Bohemios.  ¿Cómo fue?

Esa confianza fue más del equipo hacia mí, se prestaba mucho para eso.  Con “Tony” (Danridge), Galletto y Mateo (Sarni) había muchas penetraciones y descargas y encontraba el tiro abierto. Pero fue primero de ellos hacia mí, y luego yo me la fui generando.

Y ahora viene la Liga en Unión Atlética, ¿cómo estás para este desafío?

Bien, el cambio de chip fue rapidísimo, en seguida de salir campeón hubo que enfocarse porque quedaban pocos días. Estamos entrenando, con muchas ganas, mucha actitud y ojalá hagamos una buena temporada.

¿Cuál es tu rol en este equipo?

Mi rol no es el mismo que el del Metro, por el nivel de jugadores que hay.  Tengo un rol más defensivo, de recambio para Omar (Cantón) o Reggie (Okosa), empezar desde atrás y aportar lo que se pueda en ataque.

La Liga arranca con el clásico ante Malvín, ¿cómo te lo imaginas?

Con muchas ganas, mucha gente. Siempre es lindo jugar clásicos y partidos así. Con Welcome me tocó jugar en el Palacio con mucha gente contra Aguada y es un sabor distinto, se vive diferente, con otras ganas. Es difícil de explicar pero es muy lindo jugar este tipo de partidos.

Cambiando un poco de tema, ¿cómo te resultó conciliar los estudios con el deporte?

Estaba haciendo Ingeniería, y ahora cambié a Licenciatura en Sistemas. Llevó bien la carrera, si bien estoy dedicándole bastante al basquetbol y cursando menos materias. Estudio de mañana y entreno de noche, cuando puedo entreno de mañana también algunos días.  Sin descuidar el básquetbol, voy siguiendo con los estudios que es importante también.

Para cerrar, ¿tenés algún referente en el básquetbol?

Este año “Tony” (Danridge) fue tremendo referente, no tanto por la posición, sino porque es un ganador. Me gustan esos jugadores que dan todo para ganar adentro y afuera de la cancha.