Con los pibes oriundos de la casa sacando la cara en el momento cumbre del torneo Bohemios consiguió el ascenso a la Liga Uruguaya.

Muchas veces se apela a la experiencia para conformar planteles que buscan ser candidatos, mucho más en un torneo de ascenso. Bohemios, tras perder la categoría confió en una base de pibes que, a la larga, le terminaron dando los resultados esperados.

Si bien había hombres de experiencia, todos estaban ciertamente identificados con el club. Camilo Antunes, oriundo de la marrón, Germán Cortizas que venía de un año en la institución y Tarrie Monroe que también había jugado en el cuadro de Pocitos. El resto, los gurises que se criaron correteando entre las calles Gabriel Pereira y Cipriano Payán.

Más allá del ascenso, el hincha sintió el orgullo de ver como Martín Perdomo, Martín Trelles, Edison Espinosa, Diego Tortajada y Nicolás Catalá fueron importantes en la consagración, el último incluso siendo el capitán del equipo.

En momentos de adversidad, los pibes sacaron la cara. No les pesó la camiseta ni la historia de una institución ganadora. Le hicieron frente a los obstáculos y salieron airosos, demostrando calidad y cualidad para afrontar la situación.

Bohemios es de primera y el orgullo es doble.