Jugador de Urunday de toda la vida, citado a la Preselección U24, va terminando su etapa en Juveniles y ya busca empezar a ganar experiencia en Liga. Promesas presenta a Federico Miller.

Nombre:             Federico Miller
Edad:                    19 años
Puesto:                 Alero
Altura:                 1.97
Club:                     Urunday Universitario

¿Cómo arrancaste a jugar al básquetbol?

Empecé a los 8 años, en Urunday. Arranqué ahí gracias a mi hermano mayor, Nicolás, que había ido a jugar. Yo empecé a ir, primero a mirar y después a jugar y me gustó. Siempre jugué en Urunday, que me queda muy cerca.

¿Qué entrenadores tuviste en Formativas que te hayan marcado?

No tuve tantos entrenadores, desde Pre-Mini a Infantiles tuve a Luis Pérez, y ahí fue cuando llegó Daniel Ciechanovvechi, y lo tengo hasta ahora en juveniles. También desde hace dos años tengo a Héctor Da Prá, y todos han sido importantes.

¿Cómo te definís en cuanto a puesto?

Siempre jugué abierto, hasta que “pegué el estirón” y ahí empecé a jugar abajo. Ahora me doy cuenta que me tengo que empezar a abrir más. Me defino como un “3” que también puede jugar de “4”, pero jugando abierto.

¿Qué características te definen como jugador?

Me describo como un jugador con buen tiro, mejor de 3 puntos que de 2.  También soy bueno penetrando, sea para descargar o definir. La defensa de perimetrales todavía me cuesta un poco pero lo estoy mejorando.

¿Cuándo viste que podías dedicarte al básquetbol como profesional?

Hasta Infantiles primer año (14 años) no me destacaba mucho, no era tan alto ni bueno físicamente. Después empecé a crecer, a saltar más y a estar más fuerte, y me empecé a destacar en mi categoría. Vi que eso podía ser lo mío, me gustaba mucho, y también me gustaba mejorar en todos los aspectos.

A partir de eso, ¿cambiaste algo en tu forma de entrenar o vivir el juego?

No diría que a esa edad, pero sí en segundo año de Cadetes (17 años) que empecé a integrar el plantel de Primera, me enfoqué muchísimo más. Ahí empecé a entrenar más el tiro, el dribbling y todo lo que sabía que iba a necesitar.

¿Qué diferencias encontraste cuando empezaste a entrenar con mayores?

Fue una diferencia abismal. El primer año no participaba tanto, miraba mucho de afuera y entraba al final en el 5×5. Se notaba mucho la diferencia, especialmente por lo físico. Ahí supe que iba a tener que empezar a entrenar mucho más de lo que lo estaba haciendo.

Tu crecimiento también coincidió una época de crecimiento del club…

Justo se dio que Urunday empezó a apostar más al básquetbol, a tener muy buenos jugadores, y eso incentiva mucho más. Entrenando con jugadores como Emilio y Leandro (Taboada) o Pablo Morales te das cuenta que podes llegar a ese nivel y te dan más ganas de trabajar. El ambiente del club cambió, había más socios, había más interés por el básquetbol, subimos a la Liga, yo me sentía parte de eso y me hacía sentir muy bien.

¿Te acordás cómo fue tu debut en Primera?

Tenía 17 años, rotaba en el banco en esa época, en el Metro en que ascendimos. Fue contra 25 de Agosto en su cancha. Me había tocado cambiarme antes con Marne pero no había jugado.  Estaba muy nervioso, pero esos primeros minutos estuvieron muy bien. Sólo estar ahí  y tocar la pelota ya era una buena experiencia.

¿Cómo viviste el ascenso y la gran campaña en la Liga pasada?

Estando desde tan chico en el club, se siente mucho orgullo ser parte de eso. Llegar algún día a poder jugar, ser importante en el plantel sería un tremendo orgullo.

No te tocó estar en procesos de Selecciones Formativas, pero sí ahora como Sub 23…

Es cierto, nunca estuve hasta ahora en la Sub 23. Me sorprendió un poco el llamado, aunque tenía muchas ganas de estar, no me lo esperaba. Entrenar ahí me hizo ver que estoy a nivel y que puedo seguir mejorando para ser todavía mejor jugador.

Y después de aquellos grupos en que participaste, ahora quedaste en la lista de la U24 que empieza este proceso con Signorelli… ¿Qué sentís?

Me siento muy feliz, especialmente por todo el esfuerzo que hice, veo que el entrenamiento está dando sus frutos. Sentir que se interesan por lo que uno hace me genera orgullo de mí mismo, del esfuerzo que hago.

¿Cuáles son tus objetivos personales hoy en día?

Primero que nada, seguir mejorando. Este año en la Liga quiero ganar experiencia, porque siento que es lo que me falta, y me va a dar confianza. Quiero llegar a ser el mejor jugador que pueda ser.

Cambiando un poco de tema, ¿cómo te resultó conciliar los estudios con el deporte?

Es bastante cansador. En el liceo no se me hacía tan difícil porque tenía tiempo para descansar.  Ahora estoy cursando la Licenciatura en Educación Física y no hay descanso: entreno de mañana, voy a estudiar de tarde, vuelvo a entrenar de noche y llegó tarde a casa. Es cansador, pero con esfuerzo se puede hacer. Hay que dejar todo.

Para cerrar, ¿cuáles son tus referentes en el básquetbol?

Acá en Uruguay, me gusta bastante el “Pica” Aguiar, y también Pablo Morales.  Internacionalmente, jugadores de NBA como Kevin Durant.