Sebastián Vázquez, referente y capitán del Club Atlético Goes, se mostró sonriente y alegre de recibir a Basquet Total. El pelado, como así lo apodan, nacido en el departamento de Río Negro, es un luchador de la vida y un sacrificado del deporte. Cree haber encontrado un lugar en este club, que como nos mencionó “nunca lo hicieron sentir tan importante”.

Esperanzado y motivado, cree y confía que este será un gran año para la institución misionera. Él, junto con sus compañeros, sueñan con darle a Goes y a su parcialidad, la tan ansiada Liga Uruguaya de Básquetbol.

Comenzó jugando al fútbol y hasta llegó a formar parte de la selección de Río Negro como volante.

Al principio me gustaban los dos deportes, aquí en Fray Bentos hacía las dos cosas. Luego empecé con los estudios y a los 15 años se me dio la posibilidad de jugar al básquetbol. Vine para Montevideo, ya que me ofrecieron plata y fui becado, entonces para mi y para mi familia fue una oportunidad que si yo permanecía en Fray Bentos no la iba a poder tener.

En su adolescencia, si bien salía con sus amigos, tenía una hora límite para llegar a su casa. ¿Es cierto que si no estabas a las doce de la noche, tu madre te iba a buscar en moto?

(Sonríe). Es cierto. A veces nos juntabamos en el centro de Fray Bentos con mis amigos,y era un quemo que mi madre fuera a buscarme en moto. Entonces doce y diéz salía corriendo para que no me agarra en el centro. Al principio hubo algunos “cachotes” pero después ya aflojaron con eso.

Con 15 años vino a vivir Montevideo para jugar por el club Biguá. ¿Cómo viviste la experiencia de venir a la capital, siendo tan jóven y nacido en el interior?

El primer año venía cada dos meses, entre tres y cinco días, porque extrañaba mucho. Cuando cumplí 16 años ya estaba alojado en Biguá, al principio en un hotel. Igualmente me daban pasajes cada dos semanas para viajar, y con lo que ganaba me compraba el pasaje intermedio. Me iba todos los fines de semana. Fue durísimo, hasta el día de hoy, si no voy por un mes extraño mucho”

Estudió carpintería, lo cual no sorprende, por su caracterísitca como jugador. Lo que si no imaginabamos es que fue formado en cocina…

(Risas). Me encanta la cocina. Estudié un año en un curso de repostería y panadería, aunque no me llamaba mucho la atención. Me gusta mucho más la cocina general y también todo lo referido al fuego. A veces hago platos en la parrilla, me gusta cocinar en casa.

¿Como es un día en la vida de Sebastián Vázquez?

Me levanto y saco a pasear al perro, luego me preparo el mate y desayuno tranquilo. Más tarde voy a entrenar, cuando llego almuerzo y saco nuevamente al perro. También los miércoles o jueves trato de hacer alguna comida con amigos o ir a comer los fines de semana para salir de la rutina.

Jugando por Unión Atlética, en el año 2006, te tocó vivir una situación complicada cuando te dio positivo en el doping, ¿quisiste dejar el básquetbol?

Si, al principio no entendía nada, porque incluso desde ese partido hasta el resultado (del doping) pasaron cuatro meses. Casi todos los clubes me cerraban las puertas, pasaron seis meses, la situación no cambiaba y llegué al punto de querer dejar el básquetbol. Por suerte tuve el apoyo de Biguá que me tuvo entrenando y desde ese momento cambié mi cabeza.  Aprendí muchas cosas con esta experiencia, como el observar como la gente te usa o no.

¿Cuál fue el director técnico que más te marcó en tu carrera?

De todos los que tuve saqué cosas buenas, pero Mario Enrich además de ser un gran entrenador es una gran persona con la que siempre me relacioné muy bien. Hasta el día de hoy nos seguimos intercambiando mensajes. Yo lo conocí cuando tenía 17 años y más allá del básquetbol me enseñó muchos valores.

Estás haciendo el curso de entrenador. ¿Luego de retirarte como jugador te gustaría seguir vinculado al básquetbol desde la dirección técnica?

Si, toda la vida he jugado al básquetbol y creo que la única forma de seguir relacionado es enseñando, la verdad es que me gustaría mucho.

¿Qué perfil de entrenador tendrías?

“Por ahora no he pensado en eso. Sólo voy a pretender que jueguen de la misma forma que yo (risas), que dejen la vida en cada pelota. Me gustaría que quieran y amen al básquetbol, también que sean disciplinados.

Te tocó emigrar hacia Argentina para jugar por Libertad de Sunchales. ¿Cómo fue esa experiencia de jugar en una liga tan competitiva?

Cuando me llamaron estaba contento y con miedo a la vez, porque nunca había ido y yo observaba por televisión a sus jugadores y ahí los iba a tener al lado. Al principio fue complicado, me costó adaptarme, pero fue pasando el tiempo y me acostumbré. Fue una expieriencia hermosa y me gustaría poder repetirla.

El “Pelado” nos contó sus sensaciones de representar a Uruguay.

Siempre quiero ir, en las preselecciones estoy esperando a que me llamen. Me ha tocado jugar como en el último partido los cuarenta minutos y algún otro sentado en el banco. Me enojo de la misma manera como si jugara siempre y quiero ganar en todo. Sabes que te está mirando tu familia, todo el país, te ponés una presión extra pero es muy lindo.

¿Que opinas sobre los jugadores que han negado participar por Uruguay en alguna ocasión?

No voy a opinar si está bien o mal, a veces pueden haber muchos factores que influyen en ese momento. Pero si yo fuera el técnico y un jugador no quiere venir no lo cito nunca más. Yo no los voy a obligar, simplemente tienen que tener ganas de ponerse la camiseta.

Vázquez integró durante muchos años la selección, aunque alguna vez el reloj y los mapas le jugaron una mala pasada…

En un viaje con la selección, Joaquín Osimani y yo viajábamos un día después que todos, por estar jugando el Metropolitano. Teníamos el vuelo a las siete, al otro día me despierto a las once y en el celular tenía una cantidad de llamadas. Lo que pasó es que tenía que volar a las siete de la mañana, y yo había entendido a las siete de la tarde. Luego llamé a (Gerardo) Jauri, quien era el DT en ese momento, le expliqué la situación y me dijo que llegara como pueda, y terminé llegando un día después, pero llegué.
También tengo otra con la selección. A mi me habían cortado y jugaba un amistoso en Bahía. Pensando que era en Brasil, en el bolso llevé musculosas y shorts, pero cuando llegué a la federación era Bahía pero en Argentina, hacía un frio de cagarse.

Va a ser tu tercera temporada en Goes, te has ganado un lugar muy importante al ser el capitán y referente para muchos hinchas. ¿Cuáles son tu sentimientos hacia la institución?

El club me interesa mucho. Hemos vivido muchas cosas junto a los dirigentes. Firmé por cuatro años porque me gustaría seguir acá, le dije al presidente que quería retirarme en Goes. A pesar de que me sentí bien en varios equipos, nunca me hicieron sentir tan importante como acá.

¿Como se vive el Aguada-Goes?

Me tocó jugar Unión-Malvín, por una semifinal de Liga con el Cilindro lleno y fue muy lindo. Pero acá se vive en el día a día, al hincha no le importa si salis campeón, te piden que ganes el clásico. Cuando llegué, Goes hacía seis años que no podía ganarle a Aguada. Perdímos el primero y ganamos el segundo, la gente lloraba, ahí me di cuenta de como se vive realmente”.

El capitán nos contó la importancia de jugar con el respaldo de una hinchada tan popular.

Se siente mucho, es increíble. El año pasado en Maldonado por el Super 4 quedó demostrado, fuimos a jugar partidos que nunca se le da tanta trascendencia y llenamos la cancha, ahí te das cuenta de lo que significa.

Finalmente nos mencionó los objetivos que tiene para este año con Goes.

Queremos superar lo hecho el año pasado, meternos en una semifinal. Si nosotros llegamos a esa instancia, con todo el empuje de la gente y el envión que seguramente tengamos, va a ser muy difícil eliminarnos. Creo que debemos pasar la barrera de los cuartos de final para poder aspirar por algo grande.