Miramar se quedó con un partido que vale oro en su gimnasio tras ganarle a Bohemios por cifras de 86-72.

El comienzo del partido fue favorable a la visita que con ataques rápidos de Martín Perdomo más buenos aportes de Creekmore abrió siete de renta (11-4). A los muchachos de Esteban Yaquinta les costó entrar en calor pero cuando lo hicieron, en base a una dura defensa y transiciones lideradas por Matías Nicoletti y Damián Blazina, en un abrir y cerrar de ojos el Mono tomó el control del marcador 17-15, incluso se llevó el primer chico 20-17.

Para el segundo cuarto Miramar fue quien dominó y le imprimió su ritmo al encuentro, defensa dura controlando a Creekmore, Tortajada no gravitó y como si fuera poco la bola no quiso entrar desde el perímetro (el albimarrón abusó mucho). En los locales sucedió todo lo contrario, Waddell cada vez estuvo más activo, Mazzuchi puso dos bombazos (vulnerando el intento de defensa en zona que propuso Diego Frugoni) y como si fuera poco Nicoletti siguió en gran nivel, así fue que las diferencias se estiraron. Al elenco de Pocitos le costó, tanto es así que en más de seis minutos solo puso tres unidades. Miramar no dejó pasar la oportunidad y lo cerró a toda corrida con Waddell y Blazina para irse arriba 44-25.

Para la vuelta del descanso largo era esperable una reacción de la visita, la misma se dio pero más en base a rebeldía y entrega que a buen básquet. Perdomo manejó la bola, Cortizas y Catalá pusieron puntos claves y así el albimarrón achicó a nueve, 51-42. Sabida es la personalidad que tiene Creekmore, la misma le jugó una mala pasada en esta oportunidad porque Borghini le pitó una falta técnica lo que provocó la quinta del foráneo. Esto despertó a Miramar que la jugó abajo con Waddell y López para sacar 18 nuevamente, 63-45. Los muchachos de Frugoni no estuvieron claros desaprovecharon situaciones de gol y por eso el Mono encaró los diez minutos finales con renta de 17 (65-48).

El último cuarto empezó como un calco al anterior, Frugoni mandó a defender duro y a presionar toda la cancha, esto hizo que robaran un par de balones y definan de buena manera con Cortizas como estandarte. Perdomo alternó buenas y malas, no siempre culminando de la mejor manera, así y todo achicaron a nueve (73-64). Yaquinta pidió minuto, serenó a los suyos que jugaron con Waddell, el foráneo dominó la pintura, más cuatro libres al hilo (Nicoletti y Blazina) pusieron un 8-2 que lentamente fue sentenciando el juego. Con el reloj como su principal aliado más la efectividad desde la línea Miramar no sufrió, de hecho cerró muy bien el partido sellando un resultado final de 86-72, anotando un puntazo en su cancha y provocándole a Bohemios la segunda derrota al hilo.

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