Pablo Morales se retiró de la práctica activa del básquetbol, será ayudante técnico de Álvaro Tito en Trouville donde también trabajará en formativas. Fue campeón con cuatro clubes en nuestro país. Crack.

Se fue y dejó su huella. Persona de bien, querida por todos, sin quejas de nadie. Ganador nato, líder empedernido. Manito caliente ansiosa para definir las pelotas más importantes. Pablo Morales dijo adiós y la esquina de la muerte, de donde se cansó de meter triples en su carrera, ya lo extraña.

El alero confirmó una decisión que tenía tomada desde antes de viajar al Sudamericano Femenino de Mayores en Venezuela, donde integró el cuerpo técnico. Por la tarde se despidió de sus compañeros de Urunday Universitario y en la noche se desvinculó oficialmente del club, que ahora tiene una ficha disponible.

Morales será el ayudante técnico de Álvaro Tito en Trouville, club donde también trabajará en divisiones formativas. De todas formas, hasta fin de año, continuará en su cargo en Aguada, también en formativas, para terminar de cumplir su ciclo en el rojiverde.

Como jugador su estirpe de ganador nació con su carrera profesional. Arrancó en 1995 y ese año fue campeón en Cordón, lo repitió al año siguiente. En 2001 volvió a cortar las redes federales con el albiceleste. Sobre sus hombros, también carga tres Ligas Uruguayas: Salto Uruguay, Trouville y Aguada lo disfrutaron, él respondió con títulos.

Su última función fue en el quinto juego de la serie de cuartos de final entre Trouville y Urunday Universitario, convirtió 8 puntos en 30 minutos en cancha.

Seis títulos y una carrera respetada por todos que llegó a su punto final para comenzar un nuevo desafío, ahora como entrenador. Se retiró Pablo Daniel Morales, un ejemplo a seguir.