Leandro García  Morales se convirtió en el más ganador de la Liga Uruguaya y Michael Hicks tuvo su revancha más dulce.

En la previa generaban dudas. Dos jugadores experientes, clase A, pero algo veteranos. Con mucho gol y poca marca, acostumbrados a acaparar juego y ser dueños del equipo. La duda de la convivencia estaba instalada.

Como caballeros inteligentes tuvieron la humildad de brillar respetando el lugar del otro, de alimentarse recíprocamente, de evitar celos y unir virtudes. Pusieron el equipo por encima de sus trayectorias, dejaron anillos para vestirse de obreros y trabajar aportando su cuota desde el colectivo.

Incógnita develada y disfrute asegurado. Dio placer verlos jugar juntos, respetarse, ser humildes y lucir cuando el momento los llamaba a actuar.

Leandro García Morales obtuvo su cuarta Liga Uruguaya de Básquetbol, dos con Biguá, una con Aguada y esta con Hebraica. Es el más ganador en la historia del torneo junto a Fernando Martínez.

Hicks vivió una revancha dulce. En la temporada pasada se fue sin puntos en un quinto juego ante Malvín. Este año, en el juego cumbre se despachó con 29, siendo la gran figura en la noche que Macabi gritó campeón.

Dos señores unidos por la humildad de respetar su grandeza, y la del otro.