En un partido chato Defensor Sporting tuvo más soluciones desde la banca, aspecto que fue determinante en el cierre.
Fue la final más deslucida de las tres y, por primera vez, se jugó a lo que más le sirve a Sporting. Aún así, el juego se hizo demasiado cortado y el desfile de hombres importantes en el cierre complicó la planificación de los entrenadores.

Las defensas dominaron a los ataques y hasta el cuarto final fue difícil encontrar soluciones en el banco de suplentes. Quienes vinieron, durante 30 minutos, aportaron más de lo mismo: mucha pierna, intensidad y poca claridad en ataque.

En el período final aparecieron Aristimuño y Álvarez en su mejor versión de las finales. No solo se encargaron de frenar a García Morales y Hicks en defensa si no que también aportaron en ofensiva, el primero con conversiones fundamentales y el “Gusanito” con asistencias y algún rebote ofensivo de valía.

En unidades que llegaron desde la banca la diferencia fue 22-2 a favor del fusionado. Demasiado para un encuentro donde los titulares de ambos equipos, salvo Jasper Jhonson, no estuvieron en su mejor noche ofensiva.