Fernando Martínez, llegando desde el banco fue clave para cambiar el rumbo de una historia que comenzó torcida para Malvín.

Capitán, sin tanto protagonismo como antes, pero con la importancia clara de un jugador de su clase. Llegó desde el banco con cinco puntos bajo la manga, los tiró al score para poner a Malvín en juego cuando el fusionado había comenzado mejor la noche.

Más allá de sus puntos, lo clave de su juego fue la inteligencia para abrir la cancha. Defensor ejercía una buena presión sobre los perimetrales y liberaba a los internos. Martínez desde la conducción agrandó espacios para que tuvieran más libertad de acción Newsome y Calfani, quienes dañaron abajo.

A partir de ahí el fusionado debió cerrarse y Malvín mató de afuera. Sporting nunca volvió a repetir la consistencia defensiva con la que se manejó antes del ingreso del Enano que en momento cumbre de la noche torció la historia para el playero, que por primera vez en la serie dominó juego y score.

En 14 minutos Martínez colocó 10 puntos, dio 4 asistencias y bajó 2 rebotes.