Llegó de Universitario de Salto directo a la Liga Uruguaya, fue creciendo y salió ovacionado por la hinchada de Aguada en su último partido. Promesas presenta a Luca Magnone.

Nombre: Luca Magnone
Apodo: “Patito”
Edad: 18 años
Puesto: Base / Ayuda-Base
Altura: 1.87
Club: Aguada
¿Cómo arrancaste a jugar al básquetbol?

Empecé de chico, porque en el Colegio Sagrada Familia de Salto había una cancha. Yo iba y sacaba las pelotas de un armario y me ponía a tirar al aro. Mi primer doble fue ahí.

¿Y enseguida arrancaste a entrenar en el club?

A los 4 años empecé en Círculo Sportivo, estuve un año y ya me fui a la “U”, Universitario de Salto donde estuve hasta el año pasado.

¿Cuándo te diste cuenta que el básquetbol podía ser algo más para vos?

Tenía 15 años, después de un verano que me fui a Mercedes a ver jugar a mi tío (Juan Bautista Magnone), hablando con él me convenció de que le metiera, que trabajara porque podía llegar. Ahí me entusiasmé.

¿Qué entrenadores has tenido en Formativas que te hayan marcado?

Walter Severo y Valentín Luzuriaga fueron los entrenadores que más me influenciaron de chico y más me inculcaron el básquetbol.

¿Cuándo empezaste a jugar en la Primera de Universitario de Salto?

En primer año de Cadetes, tenía 16. Al principio estaba nervioso, y obviamente cuando arranqué no jugaba tanto. No sentía tan diferente la forma de entrenar y jugar, pero me sirvió.

¿Cómo te definirías como jugador?

Soy un base rápido e intenso, me adapto al juego que precise el equipo. Hasta el año pasado en Universitario era un juego más de anotador, y acá en Aguada juego más para el equipo. Me gustan las dos formas de jugar.

Pasaste directo de Universitario al Primero de Aguada, sin haber hecho Formativas acá en Montevideo. ¿Qué diferencias encontraste entre la forma de entrenar y jugar en Salto y acá?

Acá todo es más profesional. Tenés dos turnos de entrenamiento intensos, y si aflojas ves que los demás te pasan por arriba. Eso es muy bueno, te ayuda mucho a mejorar.

Además te tocó venir a uno de los equipos grandes y populares como Aguada, ¿se siente eso siendo tan joven?

Aguada me recibió muy bien, la gente del club, los hinchas, todos. Siempre me llamó la atención el tema de las hinchadas, pero te acostumbras a llevar esa presión. En los partidos no me afecta, me concentro en jugar y no en lo que pasa afuera.

Tuviste un debut muy bueno, rindiendo bien y anotando muchos puntos, ¿qué te acordás de ese partido?

Fue en la segunda fecha, había quedado con muchas ganas después que no me tocó entrar con Goes en el primer partido. Jugábamos con Trouville y ese día tanto “Curro” Segura como Demián (Álvarez) me había dicho que me pusiera en la cabeza que iba a entrar, que jugara tranquilo. No estaba muy nervioso, estaba la ansiedad de siempre pero no me jugaba en contra. Me concentré en lo que tenía que hacer y la lleve bien.

Este año tuviste dos entrenadores distintos, ¿cómo te resultó el cambio de “Curro” Seguro a Espíndola?

No me costó el cambio de uno a otro, los dos me piden un juego parecido, que juegue para el equipo. Espíndola me dio minutos y me generó mucha confianza, me hizo sentir más suelto.

¿Qué objetivos tenés para este año, después de la Liga?

Este año voy a retomar la Facultad de Ingeniería, que había empezado el año pasado en Salto. Y a nivel basquetbolístico, quiero seguir jugando en Aguada. La idea es decidir con ellos si jugar el Metro o terminar Juveniles en Aguada.

Y a nivel de juego, ¿hay algo en especial que quieras mejorar?

Soy muy perfeccionista, todo el tiempo estoy viendo que mejorar. Si bien hay muchas cosas, hoy en día las prioridades serían el tiro y seguir trabajando la parte física.

¿Tenés algún referente?

Son muchos, pero me gusta la forma de juego de Sergio Rodríguez, de Real Madrid.