Muchas veces, los jugadores con pocas oportunidades en la Liga son los que luego “explotan” en el Metro. Basquet Total comienza a presentar a algunos de esos pibes en otra serie de Promesas. Esta vez, un joven que ya hizo historia y tiene mucho más futuro: Alfredo Marichal.

Nombre: Alfredo Marichal
Edad: 21 años
Puesto: Base / Ayuda-Base
Altura: 1.85
Club: Welcome

¿Cómo arrancaste a jugar al básquetbol?

No lo tengo tan claro, mi madre es hincha de Welcome de toda la vida y vivíamos en frente al club. Me llevó un día a probarme, mi tío también había jugado en el club. Empecé a los 8 años jugando al básquetbol en Welcome y al fútbol en Don Bosco. A eso de los 10 u 11 años me tiré para el básquet, después de un partido de fútbol en donde no me pusieron y me fui a casa llorando. Pocos meses después me citaron a una preselección de básquetbol y me terminé de decidir.

¿Qué entrenadores has tenido que te hayan marcado?

El “Bicho” Silveira, sin dudas, porque es un ícono del básquetbol y siempre lo tuve como ídolo por la garra. Yo no conocía los aspectos técnicos que él conoce y la forma de enseñar, peleamos buenas cosas con él los últimos años, hasta salimos campeones. Es una lástima que no siga trabajando en las formativas de Welcome. Además, Santiago Canto fue muy importante, en Defensor con él aprendí a tirar y mejoré muchísimo en fundamentos.

¿En qué momento decidiste que querías que el básquetbol fuera algo más importante?

En la Liga 2012, que empecé a entrenar en Primera. Fui a hablar con Javier Espíndola para ver si podía entrenar, porque el equipo no estaba armado. Él me dio la oportunidad y la pude aprovechar, me gané mi lugar y me dejó en el plantel, y después me dio minutos. Fue muy importante para mí.

¿Cómo te definirías como jugador?

Creo que soy un jugador que ofensivamente puede aportar bastante, puedo tomar buenos tiros de tres puntos, he estado mejorando la penetración, especialmente rompimientos cortos con descargas y asistencias. Defensivamente nunca me enseñaron tanto, pero quiero mejorar y le pongo mucha actitud a eso.

¿Qué características tiene un base ideal?

Es alguien que sabe leer las situaciones en los momentos difíciles. No es el principal tirador ni la primer carta de gol pero en el momento que le toca la tiene que meter, tiene que tener buen porcentaje de tiro exterior y ser buen pasador. Y tiene que ser buen defensa.

Estuviste citado a una preselección, ¿qué te sumó?

Me sumó mucho en la parte técnica. Tuve a Rafael Tróccoli como entrenador, éramos bastantes jugadores, pero me dio un plus para tomar el rol de líder en mi equipo. Eso fue en parte lo que me abrió la puerta a ir a Defensor, aunque después terminé volviendo a Welcome.

Ya hace un par de años que estas en Primera, ¿qué te resultó más difícil de esa transición?

Principalmente lo físico, afecta muchísimo porque es totalmente distinto. En Juveniles estás igual o mejor que los demás, y en Primera es una desventaja grande en los primeros años. Se juega otro básquetbol, todo es más fuerte, los pases son más fuertes. Además sabes que tenés menos margen de error.

¿Cómo te sentiste jugando en el Metro 2014 en Welcome?

Fue un año extraño, mejoró mucho a lo largo de la temporada. Empecé sin estar en el plantel, pero después en el Torneo Sub 23 pude andar bien y me gané mi oportunidad en Primera. Al principio me costó un poco ganarme minutos, especialmente porque Welcome había armado un gran equipo, estaban Gonzalo Balbuena, Germán Cortizas y el “Bicho” Silveira en mi puesto. Con el tiempo Pedro Pereira me fue dando confianza y la pude aprovechar. Siempre creo que hay que aprovechar esas oportunidades, como las faltas o lesiones, que uno no quiere que pase pero cuando toca uno intenta aprovechar. En ese caso se me dieron y las aproveché al máximo.

Ese Metro se corona con un triple tuyo para sellar el ascenso de Welcome, ¿cómo fue ese momento para vos?

Ese momento fue mágico. Desde que volvimos del cuadrangular en Salto se sentían los nervios, en el barrio, íbamos a entrenar y se notaba esa ansiedad. Personalmente pensé que podía tener algún minuto, aunque por la importancia del partido no me lo creía tanto. Estaba nervioso, un ascenso con Welcome para mí era lo máximo que podía lograr. En el banco era casi un hincha más, pero cuando me tocó entrar cambie el chip en seguida, sentía que no era menos que nadie. Eso se construyó con la confianza que me dio el técnico, en el cuadrangular había tenido buenos minutos. Y se me dio otra de esas pequeñas oportunidades y la pude aprovechar. Ese triple cerró el año de la mejor manera.

Este año no has tenido tantas oportunidades, ¿Qué esperás para el Metro?

Primero quiero seguir mejorando en lo que queda de la Liga, y si puedo tener una oportunidad aprovecharla. Mi idea es jugar el Metro. Es un objetivo. Quiero conseguir un club y seguir creciendo en el básquetbol.

¿Tenés algún referente?

En este momento, teniéndolo ahí a “Panchi”, está clarísimo. Es una locura lo que está jugando. Obviamente uno lo conoce de antes. Es un jugador distinto, entrenar con él te hace mejorar muchísimo. A nivel internacional, me encantan Ricky Rubio y Stephen Curry. No pienso tanto en los demás, sino en aprender cosas de la competencia con el que tengo adelante. Me gusta pensar en mejorar yo.

¿Cómo has conciliado el básquet con el estudio y otras actividades?

Estoy cursando materias de 3º y 4º de Contador Público en la UdelaR, y además trabajo como Auxiliar Contable a la mañana. Al principio me costó bastante, pero he aprendido a conciliarlo y se puede hacer bien.