Goes superó a Trouville 77-70 y clasificó al Super 4 en jornada de mucha emoción y algarabía en Plaza de las Misiones.

Muchísima gente en Plaza de las Misiones, Goes no se metía entre los primeros cuatro desde 1966. Su hinchada no falló y se dio cita en casa.

El partido comenzó llamativamente goleado. Dos de las mejores defensas del certamen fueron notoriamente superadas. El local jugó bajo la batuta de Craig Williams, quien convirtió y asistió, de sus manos brotó buen básquetbol, hizo jugar a todo el equipo. Muy vistoso el Misionero, siempre con un pase extra.
Sin tanta asociación Trouville se mantuvo en juego con enormes porcentajes de 6.75, cinco triples en el cuarto con perímetro encendido. Vidal, Izuibejeres y Aguilera con muñeca caliente.
Los de Ponce con faltas para dar no cortaron en la última y el Pepo aceptó la invitación para irse en bandeja, 29 iguales tras 10 minutos de básquetbol.

En el segundo siguió lastimando a distancia la visita, Aguilera y Alex López, más un buen ingreso de Borsellino le dieron renta de 7. Goes colocó solo tres puntos en casi 4 minutos. Ponce paró el partido.
A la vuelta de las instrucciones del entrenador el Misionero arrasó. Parcial de 12-0, defensa dura y ataques rápidos perfectamente ejecutados. Dio minutos de calidad Marcos Marotta en la base, convirtiendo y asistiendo, además Matías Martínez se debatió con Young. Vázquez y Harrison fueron el salto de calidad.
Trouville no encontró aro a distancia, se malhumoró Vidal y lo sintió el colectivo. Apagados los foráneos, se dejó pasar por arriba. Goes 52-41 al descanso largo.

El complemento se inició con Williams en modo MVP, el local sacó 13 pero su foráneo cometió la tercera y se fue al banco. Los de Ponce entraron rápido en colectivas, eso le alcanzó a la visita que con libres y el empuje de Borsellino se puso en juego en diferencia que osciló entre los 5 y 7 puntos. Goes al último 67-62 arriba.

El cuarto final fue un atropello al buen gusto por el básquetbol. El Misionero, que no había perdido pelotas en todo el primer tiempo, fue un saco de nervios. Apuros constantes, errores tontos y pases a la tribuna. La virtud fue nunca bajar la intensidad defensiva ante un Trouville apático que también equivocó procedimientos en forma constante. A falta de 1.34 el parcial era de 6-4 para el local. Muy pobre.

Lo cerró mejor Goes y deliró su gente, porque sigue soñando con cosas que hace tiempo no vive, y mientras dure el sueño, no se quiere despertar. Que se apronte Maldonado, va a viajar el pueblo goense.