Goes venció de visitante a Biguá 83-79 y sigue disfrutando en lo más alto de la Liga Uruguaya de Básquetbol.

Otro triunfo de visitante de un equipo que no para de afirmar que es cosa seria. El 2016 recibió la Liga con muchísima gente del elenco Misionero, que copó la tribuna del gimnasio de Villa Biarritz, bastante menos era el público locatario, que seguramente desde el este se prendió a la cantora para seguir a un plantel que hilvanó triunfos consecutivos al cierre del 2015.

Sorpresiva defensa en zona planteó Kogan, confundió a Goes que no supo resolverla. Aprovechó Biguá con Puckett lastimando a distancia y Osimani cortando hacia el aro, parcial de 12-4 con dominio del dueño de casa.
De a poco la visita encontro soluciones para convertir, siempre el lanzamiento de 6.75 es el antídoto perfecto para derrocar la zona, Williams primero y Acosta después se encargaron de acertar para cambiar el rumbo inicial. Siguió de largo el elenco de Ponce, Harrison se volvió participativo en las cercanías del aro y con algún ataque rápido el Misionero pasó 20-14 (parcial 16-2).
Un buen ingreso de Bastón y un error de Goes en el cierre que permitió una bandeja sencilla de Osimani con faltas para dar, puso el tanteador 22-20 para la visita tras 10 minutos de básquetbol.

Actores secundarios tomaron protagonismo en el segundo. Agustín Dellepiane y Hernándo Cáceres fueron importantes para sacar 7 (31-24) luego de que Biguá le había puesto tablas al marcador.
Goes entró rápido en colectivas, todo se hizo muy cortado y discutido. Fricción, caras feas y cruces entre jugadores. Normal, de partido aspero. Con chispazos de Williams, libres de Brause y apariciones de Bastón, el Pato, sin ser nada del otro mundo ganó un premio que no mereció tanto, se fue uno abajo al descanso largo, 38-37.

La visita en la primera mitad careció de gol perimetral, sus tres internos fueron los principales exponentes del goleo, algo que debía cambiar para el complemento.

Empezó mejor el local, Puckett era el sostén anotador para pasar por un triple (44-41). Goes perdió a Williams con un dolor en el tobillo, pero casi automaticamente el tocayo de Biguá se fue al banco con cuatro, tras un técnico bien pitado.
Sin internos determinantes tampoco hubo juego fluído, fue todo muy pausado, entreverado, los jugadores le dieron trabajo a los jueces que en general cumplieron una buena tarea, sobre todo Richard Pereira y Andrés Laulhe.
Acosta y Vázquez tomaron el protagonismo ofensivo que el equipo necesitaba. El juego entró en una zona donde, casi siempre, sale ganador Goes. Lucha, guerra, ganar las divididas y acertar los libres, en ese aspecto la visita fue más que el dueño de casa. Osimani erró tres personales en el cierre y los de Ponce entraron al último 63-57.

Cuarto final donde parecía todo a favor del Misionero, que rápidamente abrió 11 de renta. En un par de jugadas Brause colocó seis puntos al hilo y se encargó de devolver la emoción. Muchas faltas, se fue Bastón por quinta en momento favorable para su equipo, la visita con libres salió del asedio y recuperó 9.
Williams con cuatro faltas fue llamado por Kogan, respondió, junto a Puckett lideraron al locatario que se colocó a 4. Ahí lanzó cuatro veces de 6.75 a pie firme pero en todas erró. Brian García se apuró, pero clavó una bomba de ocho metros, se sacó la bronca con un grito eufórico que hizo delirar a al pueblo goense, siete arriba con tintes de sentencia.
Biguá rápidamente encontró una bomba de Cambón, y en la recarga un doble de Williams con falta que fue la quinta de su tocayo de apellido. A mínima el Pato, sin su centro Goes.
Marotta marró de 6.75 y Osimani fue a la línea. Erró los dos pero Williams tomó el rebote ofensivo, fue víctima de infracción y desde el personal no falló, completó un 8-0, los de Villa Biarritz 79-78.

La bola más caliente la asuminó Harrison, con gran movimiento colocó el lanzamiento y sacó el adicional, quinta de Brian Williams. El ex Montevideo puso el libre, Goes ganaba 81-79.
Puckett tiró a pie firme pero erró el lanzamiento ganador. La pelota se fue afuera, pero reponía Biguá con 7 segundos. Se la dieron a Osimani y García lo cortó, arriesgó, pero el Oso venía errando, volvió a fallar los dos. Brian tomó el rebote y desde la línea sentenció la historia. Asumiendo en el cierre y siendo clave el reciente papá, que no venía en una buena noche.

Ganó Goes, y sigue mirando a todos desde arriba. Calladito, sigue alimentando su sueño.

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