Goes, con un 2015 soñado, levanta la copa brindando por un anhelo que se fundamenta con la fortaleza de un equipo que ilusiona.

El Misionero cierra el 2015 con una sonrisa en el rostro. Quiere que no termine nunca un año de gozo puro, donde le ganó con autoridad el clásico a Aguada y transita primero en la Super Liga.

Un plantel comprometido, sin figuras ni fisuras. Que tiene el colectivo como objetivo común. Carente de egos. Donde cada uno hace lo que tiene que hacer sin importar el destaque, porque saben que todos se destacan cuando Goes gana.

“Allá en el Goes todos somos uno solo” dice por ahí el candombe Misionero de Ricardo Fernández Más. Con esa frase se identifica este momento institucional goense. Desde el Presidente hasta el simpatizante, del capitán a los jugadores de mini, en todos hay un sentimiento en común, un anhelo que hace que esta noche, a las 12.00, se levante la copa con la idea fija de repetir la tarea allá por marzo/abril, con una copa mucho más grande, que hace añares que no consigue.

No es candidato, no tiene grandes figuras, no es el que invirtió más, y todo esa perorata. Pero hay algo que es seguro: no va a ser fácil, para nadie, sacar a Goes del camino a la ilusión.

La idea de juego está clara y entendida, el compromiso se nota a flor de piel. Cuenta con uno de los entrenadores más capaces del medio liderando un cuerpo técnico completo. Todo jugador tiene su momento, siempre aparece alguno y, en general, todos mantuvieron cierta regularidad a alto nivel. Si hay uno que no puede fallar es Craig Williams, no necesita que brille, pero si que esté a tono, porque cuando lo está, es el saltito de calidad que siempre se necesita.

El año no se podía ir sin un reconocimiento a Goes, que vivió el 2015 soñando, que le hace bien al básquetbol porque es un club extremadamente popular que en los últimos tiempos sufrió más de lo que gozó. Esta vez le tocó disfrutar.

¿Qué va a pasar? Nadie sabe. Eso si, mientras todos ven si Goes se cae, el mismo Goes brinda mirándolos a todos desde arriba.

Dicen por ahí, que esta noche se va de parranda. Lo merece.