Uruguay obtuvo en 1994 en Asunción el Sudamericano para personas menores de 1.95, siendo el comienzo de una etapa destacada del básquetbol nacional.

Todos recuerdan con mucha alegría varios logros y actuaciones destacadas de la selección como los títulos continentales de 1995, 1997, las medallas de bronce olímpicas de Helsinski 1952 y Melbourne 1956 y de 2007 en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro o el sexto puesto en Los Ángeles 1984. Este campeonato de 1994 no es tan recordado como otros.

Se trata del Sudamericano disputado en la capital paraguaya que tenía la altura de 1.95 como límite para los jugadores que participaran. Había varios que quedaban fuera de esa lista y algunos hasta importantes.

Por eso los guaraníes decidieron organizarlo, para jugársela con todo a tratar de lograr el título. Pero no, el mismo volvió a quedar en manos de los celestes en lo que sería la antesala de las conquistas de 1995 y 1997.

La cita se disputó del 4 al 13 de noviembre y la sede fue el Estadio Polideportivo de Sol de América. A excepción de Venezuela, que rechazó la invitación, todas las selecciones, nueve en total, dijeron presente. Se dividieron en dos series, una de cinco y la otra de cuatro, clasificando a la ronda final en la primera de ellas los tres primeros y en la segunda solo los dos mejores ubicados.

La selección nacional fue emparejada en el grupo B con Brasil, Ecuador y Bolivia y del otro lado quedaron Argentina, Chile, Colombia, Paraguay y Perú.

Fase de Grupos

El debut fue un triunfo claro ante los ecuatorianos por 84 a 58 (35-32 primer tiempo) con Marcelo Capalbo liderando el goleo con 24 tantos. La segunda presentación marcó un gran éxito contra Brasil, el rival más duro de la zona, por 82 a 78, tras irse perdiendo 42 a 40 al descanso. El goleador fue Alain Mayor con 24 puntos. Para cerrar la serie le ganó a Bolivia 121 a 56 (69 a 34 al intervalo) en un trámite muy similar al del primer partido, el artillero fue el mismo que frente a los norteños, con 19 anotaciones.

Esto significó el pasaje en forma invicta a la Ronda final junto a los brasileños en ese grupo, mientras que argentinos, paraguayos y peruanos avanzaron por el otro.

Segunda ronda

La misma constaba de un pentagonal entre los clasificados en régimen de todos contra todos para definir al campeón.

Para repetir la historia de la serie, en el primer cotejo se le volvió a ganar a Brasil, esta vez fue 101 a 85 luego de irse perdiendo al descanso por 54 a 50 y teniendo por tercer encuentro consecutivo a Alain Mayor como máximo anotador con 26 unidades. En otro encuentro Paraguay venció a Perú.

El resultado del siguiente match marcó una excelente victoria ante Argentina en el clásico del Río de La Plata por 79 a 73 tras irse al descanso arriba por 39 a 33 y posterior alargue en 69 con Jeff Granger como artillero con 20 anotaciones.

Se lograba algo que es poco común, ganarle a las dos potencias sudamericanas en un mismo torneo. En los días que corren no se ve muy a menudo y por eso es un hecho que vale la pena mencionar y resaltar, más allá de cual sea el torneo en disputa. Por otro lado Brasil derrotó a los incaicos y se recuperó de la derrota frente a los charrúas.

Los celestes descansaron en la tercera fecha en la que brasileños y argentinos fueron más que paraguayos y peruanos respectivamente y ganaron sus cotejos.

La penúltima jornada es la más recordada, porque fue la que condujo a la gloria. A primera hora tocaba jugar ante Perú. Sin inconvenientes los celestes dieron cuenta de sus rivales de turno por 87 a 67 (49 a 36 fue el score al intervalo), Marcelo Capalbo comandó el goleo con 20 anotaciones.

Había que esperar el resultado de segundo turno. Se tenían que enfrentar Paraguay y Argentina. Fue victoria para los vecinos rioplatenses por 82 a 79, lo que hizo que matemáticamente y una fecha antes, los dirigidos por Víctor Hugo Berardi llegaran a la cima del podio.

Esto era debido a que si bien había un punto de ventaja sobre Brasil y Argentina, Uruguay había vencido a ambos seleccionados, por lo que aún en el peor de los casos si se perdía ante los guaraníes, cualquiera de los dos que ganara el clásico sudamericano quedaría igualado en la punta con el combinado compatriota pero jugaba el resultado del partido entre si y la ventaja era en ambos casos para los uruguayos.

La quinta y última etapa era solo para cumplir con el fixture pero había que defender el invicto que se ostentaba. Y así fue. Un triunfo ante los locales por 106 a 91, tras irse abajo al intervalo por 49 a 42, hizo cerrar de la mejor forma el certamen. El goleador fue Alain Mayor con 23 puntos.

El segundo puesto fue para los argentinos que ganaron por 89 a 84 ante los norteños. Brasil completó el podio en tanto Paraguay y Perú finalizaron en el cuarto y quinto lugar respectivamente.

Con este título se cortaba una racha negativa de 39 años sin ganar en el exterior. La última vez había sido en el Sudamericano de Cúcuta 1955.

En materia de estadísticas también vale resaltar que Alain Mayor fue el goleador del equipo y el quinto máximo artillero del torneo con 120 tantos con un promedio de 17,1 por partido. Marcelo Capalbo le siguió con 104 anotaciones siendo el décimo mejor anotador en la general.

La delegación estaba presidida por Carlos Carvallo y el delegado fue Alfredo Di Landro. El entrenador era Víctor Hugo Berardi y su ayudante Jorge Peretta mientras que el médico era Prudencia De Pena.

En tanto, el plantel estaba integrado por: Ramiro Cortés, Camilo Castro, Gonzalo Caneiro, Gonzalo Soto, Luis Silveira (único actualmente en actividad), Alain Mayor, Aldo Alles, Marcelo Capalbo, Gerardo Niquichenco, Jeff Granger, Diego Losada y Gastón Triver.

Además estuvo Luis Iglesias, quien fue el árbitro que representó a Uruguay en aquel evento celebrado entre principios y mediados de la década de los 90.

En referencia a Capalbo, en declaraciones al diario Últimas Noticias decía que: “tenemos que aprender a ser protagonistas nuevamente con mentalidad ganadora”.

Y tenía razón. Fue el comienzo de una nueva etapa de gloria para el básquetbol nacional, solo el puntapié inicial para lo que vendría luego, nada menos que dos sudamericanos consecutivos, en 1995 en Montevideo y en 1997 la inolvidable gesto de Maracaibo en las cuales algunas de estos integrantes dijeron presente.

Granger y Mayor estuvieron en 1995 mientras que Losada, Capalbo y Silveira integraron ambas delegaciones, además de la dupla técnica.

Es un campeonato que actualmente no es tan recordado como otros, pero es uno más que fue a parar a las vitrinas de La Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB) que este año cumplió 100 años de vida y este centenario es una ocasión ideal para recordar una gesta más de la historia del segundo deporte más popular del país.