Hebraica y Macabi aplastó a Goes por 95-59 en partido donde acarició la perfección. El Misionero desconocido, conmovió el aliento de su gente. En el primer tiempo se jugaron dos minutos menos, insólito.

Ambiente hermoso, clima ideal para una noche de básquetbol. Promesa de buen juego con antecedente que invitaba a soñar. La realidad marcó un panorama distinto al imaginado, hubo un solo equipo en cancha.

De movida comenzó 10-0 Macabi, que volvió a vulnerar fácil la defensa de Goes. Leandro García Morales insostenible para Marcos Marotta y Mike Hicks aprovechando su enorme talento para liderar el goleo, todo bajo la batuta de Luciano Parodi.
El pedido de tiempo de Ponce no fue suficiente, no había rotación defensiva que frenara la fluidez de juego de un Hebraica que tocó puntos altísimos. Con el pasaje de los minutos se fueron involucrando los internos, la diferencia llegó a ser de 22. Con faltas para dar el local permitió un tiró cómodo de Acosta que puso cifras definitivas al primer cuarto castigando el único error macabeo de la noche, 31-12.

En el segundo bajó el ritmo del goleo pero el equipo de Fabio Demti nunca sufrió para mantenerse arriba con tranquilidad. Goes no pudo defender y correr, se le complicó para anotar fácil y ante defensa estacionada careció de juego colectivo.
Hebraica, más allá del exuberante nivel en ataque, mostró un compromiso defensivo que no se le había visto anteriormente. Hicks brilló, cerró el primer tiempo con 23 puntos, los mismos que su rival que veía como lo duplicaban en el score: 56-23 terminó el primer tiempo.

La diferencia final hizo pasar desapercibido un hecho grave. El reloj en el segundo cuarto saltó de 2.03 a 12 segundos. Nadie se percató, solo Alejandro Acosta fue a protestar a la mesa, donde entre dormidos y avivados dejaron pasar una falla electrónica que en otro trámite era determinante. En el entretiempo mucho se habló, pero el tiempo perdido no se recuperó. Fue insólito.

El complemento siguió con la exhibición de Macabi. García Morales y Parodi a puro lujo. Hicks siguió brillando y Passos fue determinante en la pintura, recibiendo pases extra cuando los grandes de Goes salían a ajustar en la ayuda.

Al partido le sobraron varios minutos. Conmovió la gente de Goes, que no paró de alentar nunca, y muchas veces gritó desaforadamente, como si su equipo hubiera ganado con un gol en la hora. Quien veía a la hinchada Misionera no podría creer que esos corazones alentaba al que llegó a ir 36 puntos abajo. No es novedad, pero no por eso hay que dejar de elogiarlo.

Ganó bien Hebraica que fue sólido y vistoso.

Estadísticas oficiales

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