Fue el equipo más regular durante toda la temporada, el más sólido y el más eficaz a la hora de defender y de atacar el aro. Merecido el título del Monito.

Es un justo campeón, desde que volvió soñó con esto, tras varios años de ausencia logró volver a competir, arrancó de abajo, con hombres de la casa como sostén, trabajando despacio bajo las órdenes del “Negro” Andrés Blazina.

Aquella noche debutó y comenzó a soñar con esa gran victoria ante San Telmo Rápido Sport en cancha de Marne, pasaron dos clásicos por el medio, uno con victoria y otro con derrota pero la frutilla de la torta llegó anoche con el título. Donde el barrio volvió a vibrar, llenando las instalaciones del gimnasio ubicado en Gadea y festejando hasta el amanecer.

Miramar se consagró campeón de la DTA con una sola derrota, siendo el equipo más eficaz y de rotación más larga en la divisional, virtud fundamental para cortar las redes.

¡Salud Monito!