Goes venció a Malvín 64-58 para el delirio de toda la gente que colmó las instalaciones de Plaza de las Misiones. El equipo que dirige Álvaro Ponce quedó como único líder

Se vendieron 1400 entradas, el público no paraba de entrar buscando invetar lugares en donde no había. En el escenario no cabía un afiler más, estaba repleto. La gente del Misionero llegó con la ilusión de ver a todos desde arriba, lo propio hizo la hinchada playera, que además quería preparar la Liga Sudamericana con otro triunfo en el bolsillo.

De pique marcó la cancha el locatario. Presión intensa de Alejandro Acosta sobre Federico Bavosi para no dejar organizar el juego, Brian García y Sebastián Vázquez seguían a todos lados a Nicolás Mazzarino y Kennedy Winston respectivamente. El planteo de Ponce obligó a cortar el circuito perimetral, los internos no se sintieron cómodos tomando más decisiones de lo previsto.

A toda esa planificación defensiva, que se llevó a cabo de forma excelente, hay que sumarle los procentajes ofensivos. Acosta intratable con 8 puntos, una bomba de Vázquez y lo que aportó Harrison en zona pintada. Williams leía todo y asistía desde su lugar, mientras que García generó desequilibrió a velocidad sobre Mazzarino. Inicio soñado, 15-4. El techo temblaba, el aliento del público Misionero era bestial.

Los cambios sacaron a la visita del mal momento, buen ingreso de Fernando Martínez tomando la base y de Reque Newsome para dotar de intensidad defensiva. Aparecieron un par de triples, el equipo levantó y se colocó a tres. Un triple de Williams puso cifras finales al primer cuarto, 22-16.

Cartas secundarias tomaron protagonismo en el playero, Martínez y Hoskin dominaron la ofensiva, tomaron más opciones de lo común y acercaron a su equipo a mínima. En Goes fue momento de Williams, los hizo jugar a todos, hubo una buena tarea de Agustín Dellepiane que se fue ganando minutos en cancha. Malvín llegó a pasar 31-30, pero con un 4-0 de Vázquez y Acosta el dueño de casa se fue al descanso largo 34-31.

Muchas veces los detalles definen partidos, en esta ocasión fue muy buena la forma en que Goes utilizó las faltas que tenía para dar, terminó recuperando la última que fue lanzada por Vázquez. Si bien la bola no entró, vale el reconocimiento a la inteligencia y concentración del Misionero.

El tercero fue el más parejo. De intercambio constante en el mando del score, de todas formas el playero siempre estuvo arriba por mínima, nunca más de eso. Winston clave, Martínez algún chispazo y a Hoskin siempre que se la dieron, terminaron festejando.
En Goes hubo momentos brillantes de Acosta y apariciones oportunas de Harrison para definir ofensivas que requerían cuota de individualismo para quebrar la defensa rival, que fue creciendo con el pasaje de la noche.
Se hizo un partido interesantísimo desde el punto de vista táctico, dos de los entrenadores más estudiosos pusieron todo al servicio del espectáculo.
Winston se apuró en la última, Cáceres recogió el rebote y miró el reloj, habilitó a García que de bandeja a mano zurda colocó el 49-44 final. El oriundo de Cordón lo gritó y el público volvió a estallar, el “soy del Goes hasta que me muera” se cantó con el corazón en la garganta.

Con Hoskin como principal herramienta ofensiva se colocó a mínima Malvín, pero Goes estaba demasiado sólido, y siempre expuso argumentos para salir del asedio. Vázquez algo malhumorado pero rendidor, Harrison tremendo y un doble de Brian le dieron ventaja de 6.
En una de las pocas oportunidades que le quedó a Mazzarino, el salteño clavo un triple, pero luego tiró dos que no entraron. Goes se hizo fuerte atrás, y adelante encontró una volcada de Harrison y la pasividad playera que cerró el juego con demasiada frialdad. Williams tomó un par de rebotes ofensivos claves para hacer correr el reloj y sentenciar un triunfo que marca. Ganó Goes 64-58 y es puntero solo.

Estadísticas oficiales

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