Reducto derrotaba a Juventud 65-51 cuando el encuentro fue suspendido a falta de 1.14.

Como en Rocha, en Reducto tampoco hubo final. No había mucha gente. El clima fue ganando en nerviosismo con el transcurso del partido, se terminó en un final indeseado. Estuvo bien suspendido a pesar de que, por suerte, no pasó nada, más allá de discusiones y entreveros.

Arrancó con todo el local. Tres triples en fila, dos de Castello y uno de Mateo Rodríguez para comenzar 9-0. De a poquito Juventud comenzó a trabajar contra la zona que implementó Álvaro Reinaldo. Con buena lectura de Diego Cervieri asistiendo para que llegaran los goles cerca del aro pasó el Pedrense, que colocó un 14-2 para cerrar el primero 14-11. Con Cervieri como estandarte.

En el segundo llegó a sacar 5, pero el buen ingreso de Andrés Rodríguez en el local con 8 puntos consecutivos le permitió al celeste colocar un 10-2 para volver a tomar las riendas del score. Jugaba mejor el dueño de casa, pero otra vez cerró mejor la visita, en esta oportunidad Chiriazis fue el responsable de que Juventud se fuera 29-27 al descanso largo.

El tercero fue el quiebre. Andrés Rodríguez y Goyeneche fueron las  figuras de Reducto que con buena defensa replegada en zona, empezó a abrir el aro a distancia en ataque. Juventud perdido, la baja de Agustín Couto se extrañó. Los de Reinaldo continuaron matando a su rival, abrieron 15. Intentó achicar la visita, pero una bomba de Miguel Haboosh en el cierre del chico le permitió al Redu irse 53-38.

Parecía sentenciado. Pero Juventud arrancó con todo el último. Darío Pereyra y Chiriazis fueron las figuras de la remontada pedrense que colocó un 12-0 para ponerse a 3. Increíblemente, cuando se puso en juego dejó de defender de forma intensa, lo que le había dado el premio de achicar. Desaparecieron los goles de corrida y atacar contra la zona volvió a ser un martirio que no supo descifrar en toda la noche.
Un triple de Garay en momento caliente sacó al local del peor momento. A partir de ahí, con Goyeneche y Rodríguez volvió a controlar el trámite. Justamente, una bomba del oriundo de Malvín le permitió abrir 12 y sentenciar la historia. El 6 lo gritó y le molestó a Cervieri que le fue a recriminar. Se armó un tumulto entre los jugadores que terminó con dos técnicos para cada lado.

El partido siguió con ánimos caldeados. Gritos de afuera que eran moneda corriente molestaron a Pereyra, que cuando salió intercambió palabras con parciales de Reducto.  Los pocos hinchas que había de ambos equipos estaban en la misma tribuna, unos se acercaron a otros, se mezcló algún jugador en las gradas y los jueces decidieron suspender, de forma correcta. Por suerte la gente separó y nada pasó a mayores. Quedó en una simple discusión y entrevero de partido caliente.

Faltaba 1.14 y ganaba Reducto 65-51.