Hebraica venció a Goes 114-108 tras alargue en 100 en partido épico y emocionante desde todo punto de vista. El Misionero vendió caro su invicto.

Puertas cerradas, escenario repleto. Muchísima gente de Goes que fue a ver al invicto. Hebraica llevó su público, que completó su sector.

Choque de estilos. En gran parte de la noche primó el de Macabi, se jugó a lo que propuso el hebreo. Lo llamativo fue que la visita encontró respuestas y supo dominar un trámite que no le servía, redoblando esfuerzos de forma continua.

El orden defensivo, la muñeca de García Morales, las cortinas de Hatila Passos para que el “10” lanzara y el manejo de los tiempos de Parodi permitieron que el encuentro comenzara 13-3 para el macabeo.
Luciano, que presionaba a Acosta y no lo dejaba crear, cometió dos faltas y bajó la intensidad defensiva. Además, diezmaron los porcentajes perfectos del inicio. Goes fue inteligente para abrir a Williams y sacar a Passos de zona de influencia. Se generaron espacios para que lastimaran Acosta y Vázquez.
Entró Zanotta por Parodi, pero tampoco pudo frenar al oriundo de Welcome que estaba encendido, fue el líder de la reacción para que Goes terminara ganando 23-22 el primer cuarto, con un triple del 10.

El Misionero siguió de largo, impulsado por el aliento constante de su gente, con un Acosta fenomenal, el crecimiento de Williams para asistir y los goles a campo abierto de Vázquez, sacó 14 el elenco de Ponce (40-26).
El retorno de Passos y Parodi, más la salida de Acosta con dos faltas facilitaron la reacción de los de Demti que aprovecharon como García Morales escapó de la marca de Brian García durante todo el primer tiempo. Cayó un triple de Izaguirre y el amarrillo se colocó a mínima. Un espectacular cierre de Harrison le permitió a los de Ponce irse 49-43 al descanso largo.

Un dato no menor. En el primer tiempo, con Parodi en cancha el parcial fue de 36-27 para el macabeo, sin el sanducero fue cuando sacó diferencias Goes con un 22-7.

El tercero fue particular. Los ataques fueron superiores a las defensas, pero la virtud llegó desde lo individual, no tanto en lo colectivo. Ambos equipos tuvieron actores que merecen destaque. Hicks, Parodi y Facundo Medina en Macabi; Acosta, Williams y Cáceres en el goense.
Fue entretenido, vistoso, muy lindo de observar, se intercambiaron en el mando del score y casi todas las ofensivas terminaban sumando en el score. En un cierre con muchos errores sacó una pequeña luz Hebraica que se fue 75-73.

El último tuvo de todo. El macabeo propuso, pero el Misionero siempre respondió. Incluso en momento donde parecía que estaba más firme el local, aparecieron Vázquez, Williams y Acosta para permitirle pasar a los de Álvaro Ponce. Macabi igualó, pero un triple de Brian García volvió a desnivelar para los de Plaza de las Misiones, 91-88 faltando 2.51.
Un triple de Hicks, una falta inventada sobre García Morales, malas decisiones de Acosta en ataque y otra bomba del Panameño –con quinta de Acosta incluída- le permitieron a Hebraica colocar un 10-2 que parecía sentenciar la historia (98-93).

Pero el básquetbol volvió a dar muestras de que es el deporte más emocionante que existe. En 9 segundos Goes colocó un 7-0 para pasar 100-98. Increíble, pero cierto. Un triple de Harrison abrió la ilusión. En la reposición Pereira apretó a García Morales que pisó afuera, el ex Aguada protestó y de forma correcta Richard Pereira le pitó un técnico. Williams puso el libre y tras el saque en ataque Brian García aprovechó la asistencia del Pata para colocar una bomba de frente al aro. Lapidario.

Pero el guionista tenía preparadas más emociones para el final. Tras el aluvión goense, con el estadio hirviendo, repuso Macabi. Parodi transpiró clase para colocar en 5 segundos el doble que dio el empate final, 100 para cada lado.

En el suplementario Hebraica estaba mejor integrado. A Ponce le costó encontrar un quinteto sólido. Izaguirre con un par de triples quebró el juego. Parodi, Hicks y García Morales se encargaron de sentenciarlo.
Goes luchó hasta el final, tuvo en Harrison al hombre que más quiso, pero se quedó sin nada, dejando todo. Algo que reconoció su gente. Vendió carísimo el invicto.

Estadísticas oficiales

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