Repasando la historia, llegamos al Sudamericano 1997 en Venezuela, el último título en mayores de Uruguay.

La selección uruguaya consiguió en 1997 en Maracaibo el campeonato sudamericano, siendo el último título hasta el momento en esta clase de certámenes.

La celeste venía de quedarse sin la clasificación para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, pero en 1995 logró cortar una racha de 14 años sin lograr una conquista continental y tenía la gran misión de defenderlo en la ciudad venezolana en el torneo llevado a cabo del 20 al 27 de junio.

Había un recambio natural respecto a esa plantilla, ya no estaban Jeff Granger, Enrique Cativelli, Alain Mayor y Juliano Rivera y se habían sumado Adolfo Medrick (nacionalizado), Nicolás Mazzarino, Freddy Navarrete y Camilo Acosta. El director técnico era nuevamente el recientemente fallecido Víctor Hugo Berardi.

La selección, junto a Argentina, Brasil y Venezuela, eran las principales candidatas al título. Obviamente la vinotinto, siendo local, con 4000 personas que lo apoyaban, estaba más fuerte aún que otras veces y a la par de las tres restantes.

El Estadio “Pedro Elías Belisario Aponte” de esa ciudad fue el escenario que recibió todos los encuentros del certamen.

Participaron 10 selecciones, las que se dividieron en dos series de cinco, clasificando los dos primeros de cada zona para la Ronda final, que marcaba un cuadrangular en régimen de todos contra todos para definir el campeón. Además había cuatro cupos en juego para el Premundial a disputarse en Montevideo ese mismo año.

Uruguay quedó emparejado en el Grupo B con Brasil, Colombia, Paraguay y Bolivia, mientras que en el otro lado estuvieron Argentina, Venezuela, Chile, Perú y Ecuador.

El camino marcó en el debut un claro triunfo ante los verdes del altiplano por 127 a 50 con el mayor goleo por intermedio de Óscar Moglia 14, Diego Losada, Luis Eduardo Pierri y Marcelo Capalbo 13.

Los guaraníes tampoco fueron medida, otro amplio éxito por 99 a 59 con Luis Eduardo Pierri como goleador con 18 puntos, secundado por Juan Manuel Moltedo con 14 unidades.

Similar panorama frente a los colombianos, con victoria por 94 a 63, teniendo a Gustavo Szczygielski como máximo anotador con 17 anotaciones.

El invicto finalizó ante los brasileños con una ajustada derrota por 75 a 74 (Luis Eduardo Pierri lideró el goleo uruguayo con 13 tantos). Más allá del resultado este cotejo era solo para cumplir con el fixture ya que ambos seleccionados ya estaban clasificados para la segunda fase.

De esta manera se daba la lógica y las cuatro selecciones que definirían el título iban a ser las que partían como candidatas desde el arranque de la competencia, las dos potencias sudamericanas, la celeste y la vinotinto, que como anfitriona y con el apoyo de la gente tenía la ilusión de volver a gritar campeón luego de siete años.

Y justamente, con un estadio abarrotado a favor de los caribeños, se medían en la primera fecha del cuadrangular final, venezolanos y uruguayos. Y llegó la sorpresa con el triunfo charrúa, contra un gran rival que tenía figuras rutilantes como el histórico Carl Herrera, pero se le volvió a arruinar la fiesta al organizador, una sana costumbre del deporte uruguayo.

El score definitivo fue 96 a 89 con Diego Losada como mayor artillero con 18 puntos, junto a Marcelo Capalbo. En el match de primera hora Argentina se quedó con el clásico sudamericano al vencer a Brasil 91 a 87.

La alegría y el envión anímico del éxito ante Venezuela duró poco. Al día siguiente otra vez el verdugo fue Brasil que le propinó la derrota por 86 a 76, con Luis Pierri nuevamente liderando la estadística con 14 tantos.

Fue una jornada donde una fuerte lluvia cayó sobre Maracaibo con un alto índice de humedad. Eso hizo que el cotejo se llevara a cabo en condiciones anormales con un piso imposible de transitar, se dieron muchos resbalones durante todo el transcurso del juego.

Lo más lógico hubiese sido la suspensión para cuidar la integridad física de los actores, pero las razones de siempre como la organización, los derechos de televisión en todos los países, el no trastocar el calendario hicieron que todo se desarrollara en lo que parecía más una pista de patinaje que una cancha de básquetbol.

La etapa culminó con una victoria de Venezuela sobre Argentina por 87 a 78, que entreveraba la tabla llegando todos en igualdad de condiciones a la última jornada.

En dicha instancia se jugaba el clásico del Rio de La Plata a primera hora, proseguido del duelo entre los anfitriones y Brasil, que al fin y al cabo sería el partido que dilucidaría definitivamente el campeonato, el cuádruple empate en la tabla hacía que fuera imposible que todo quedara definido antes.

En esa ocasión, como sucede en los días que corren en varios eventos organizados por la Federación Internacional de Básquetbol (FIBA), se jugaban los cotejos de la etapa definitoria en diferente horario lo que no parecía ni parece lo más adecuado. Lo justo es que estos se lleven a cabo en forma simultánea, para evitar crear ventajas o perjuicios deportivos ni especulaciones.

Uruguay logró un gran triunfo ante Argentina por 80 a 78 con Diego Losada como artillero con 18 anotaciones. Una selección albiceleste con figuras de renombre como Hugo Sconochini, Alejandro Montecchia y dos integrantes de la futura generación dorada como el ex Biguá Rúben Wolkowysky y Fabricio Oberto, cuya dupla técnica la integraban Julio Lamas y Rúben Magnano.

Se había cumplido lo primero, que era ganar, pero había que esperar lo que pasara a segunda hora con el choque entre venezolanos y brasileños.

Los locales, a raíz del resultado de primera hora ya no tenían chance, y obviamente tampoco los argentinos. Todo se convertía en un mano a mano entre charrúas y norteños. Entonces había que aguardar que ganara Venezuela para poder revalidar el título obtenido en 1995.

Y claro, había incertidumbre sobre si la delegación se quedaría o no a presenciar el cotejo que cerraba el Sudamericano, pero finalmente Víctor Hugo Berardi dio la orden de partir rumbo al hotel.

Un rato más tarde se decidió volver para la premiación y recibir por lo menos la medalla de plata. Faltaba todo el segundo tiempo con Brasil arriba por dos puntos, cuando se emprendió el regreso al “Elías Belisario Aponte”.

A la llegada al estadio los jugadores no sabían si entrar al escenario o no, cuando lo hicieron faltaban 52 segundos y ganaba Venezuela por seis tantos. La historia estaba casi laudada, los brasileños intentaron la reacción pero sin éxito y el triunfo venezolano por 87 a 81 le dio el título a la celeste.

Pese a terminar empatados en el primer lugar con la vinotinto, el resultado del partido entre si favorable a los uruguayos determinó que la copa se viniera para territorio uruguayo.

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La algarabía no se hizo esperar: jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, periodistas, allegados, todos confundidos en abrazos, llantos y emociones demostraban lo que se vivía, se ponía fin a una racha de 42 años sin ganar un Sudamericano fuera de casa, algo que no ocurría desde Cúcuta 1955.

En declaraciones realizadas al Diario El País Diego Losada expresó: “somos un equipo sin figuras rutilantes pero con sentido de juego asociado”.

En tanto Marcelo Capalbo dijo: “Debemos seguir con la cabeza en alto y ahora pensar en el Premundial”

El entonces presidente de la República Julio María Sanguinetti tampoco ocultó su alegría por el logro, mandó sus felicitaciones y manifestó que: “volvió a quedar demostrado que con talento y esfuerzo es posible lograr cualquier objetivo”.

Los héroes de esa generación fueron: Adolfo Medrick, Gustavo Sczcygielski, Freddy Navarrete, Luis Silveira, Marcel Bouzout, Luis Pierri, Óscar Moglia, Marcelo Capalbo, Nicolás Mazzarino, Camilo Acosta, Juan Manuel Moltedo y Diego Losada.

Fue la última vez se obtuvo un Sudamericano, desde entonces hasta la fecha no se conoce lo que es subir a lo más alto del podio. Pasaron muchos jugadores, entrenadores, campeonatos, pero aún continúan perdurando las ganas de poder ver a la celeste repetir un logro de esta índole.

Dos vicecampeonatos consecutivos en Caracas 2006 y Puerto Montt 2008 fueron los dos máximos acercamientos en este lapso.

Teniendo en cuenta el nivel de exigencia y que las potencias como Argentina y Brasil no llevan su mejor selección, ganarlo no parece una utopía. El problema pasa porque Uruguay tampoco ha podido contar con la totalidad de su plantel debido a las constantes renuncias, siendo la de Jayson Granger la más reiterada, lo que también genera un retroceso en las chances.

A diferencia del fútbol, no se siente el mismo compromiso por defender a la celeste. Muchos priorizan algunas otras cosas como descanso o motivos de estudio antes de sentir el placer que siempre genera vestir la camiseta color cielo.

No obstante y más allá de todo, nada borrará este recuerdo de la consagración de 1997, guardado en la rica historia del segundo deporte más popular del país, cuya federación cumplió en 2015 nada menos que 100 años de existencia.