Trouville cayó en Brasil por 73-68 ante Mogi Das Cruzes y volvió a despedirse en primera ronda de una competición internacional.

Luchó. Con sus armas y hasta el final. Pero no alcanzó. A pesar de los buenos rendimientos de Kevin Young y Joaquín Izuibejeres, de las ganas del “Tito” Borsellino, del ingreso del “Rana” Bascou y de los buenos porcentajes en el tiro exterior.

El primer cuarto se lo llevó Trouville. Asesino en los triples y con un gran Young se fue uno arriba. Pudo ser mayor la ventaja pero en el último minuto un 4-0 de los locales emparejó el resultado.

El segundo chico fue el problema, siete puntos anotaron los rojos, vestidos de blanco, en todo este período. Y fue letal. Sin caminos claros hacia el aro, las ofensivas se iban muchas veces sin siquiera tirar al aro. Los brasileños metían absolutamente todo. Marcados, de lejos, como fuera. 38-26 favorable a Mogi se fueron al descanso largo.

Pero Trouville no se rindió. Comenzó bien el complemento y rápidamente achicó a 6 jugando adentro con el jamaiquino que estaba certero con los libres. En el local empezó a aparecer la figura de Larry Taylor cada vez que los de Francisco García estaban en aprietos. Faltando 3 segundos un triple del costado permitió a los norteños recuperar 9; 55-46.

Los rojos no estaban muertos. Trabajaron bárbaro el último cuarto. Mil veces se pusieron a un doble y otras mil los azules abrieron 4 de nuevo. Stallworth y Taylor mostraban toda su jerarquía cuando su equipo los necesitaba. Bascou e Izuibejeres pusieron triples con mucho más corazón que otra cosa. Elliott asumió y convirtió algún doble largo. El partido era parejo y el final cerrado.

Faltando menos de 1 minuto los locales sacaron seis y parecía historia terminada. Santiago Vidal se tuvo fe y la pudrió de tres con el agregado de que en la pintura le cometieron falta a Borsellino. El contador tenía desde la línea la posibilidad de poner a los suyos a uno o dos puntos. Erró el primero y puso el segundo.

Trouville cortó y erraron uno de dos. Los rojos tenían la última para empatar. El “Pepo” se tuvo confianza y la jugó para el. Quizás no fueron una pelota para el base formado en Biguá pero asumió y se la tiró. Y erró, el rebote fue rival y la victoria también.

Dignísima actuación del equipo de Pocitos. Siempre quedará la duda de saber qué hubiera ocurrido si Trouville viajaba con tres extranjeros o si llevaba algún refuerzo más además de Craig. Prefirió ir casi que exclusivamente con lo suyo y no le alcanzó.

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