Uruguay jugó un partido enorme pero no alcanzó y terminó cayendo de forma dignísima ante Argentina 90-87.

Uruguay comenzó muy metido, con una actitud defensiva solidaria y con la concentración que requiere un partido de esta naturaleza. Con movilidad ofensiva y repartiendo el goleo, ganaba 12-10 dentro de un partido parejo. El único problema a solucionar se llamaba Luis Scola, quien llevaba la totalidad de los puntos de su equipo, fue imposible de frenar para Newsome y Wachsmann.
La celeste llegó a tener seis de renta, con un golazo de Fitipaldo y buen ingreso de Borsellino, pero de la mano de Luifa que cuando no convirtió asistió, empató el elenco argentino. Un libre del Tito le dio a la celeste la chance de terminar 19-18 arriba en un cuarto sin triples.
Scola terminó ese período con 13 puntos, 1 asistencia y 5 rebotes, infernal. Un jugador clase A dentro de un equipo apático y anunciado.

Fue excelente el inicio de Luciano Parodi en el segundo chico. Intenso en defensa para recuperar balones y salir rápido. Argentina cortó mucho los contraataques con faltas y no dejó correr, pero se metió en colectivas. Goleo repartido, Osimani, Borsellino, Parodi, le dieron chance a Uruguay de sacar 9 (29-20).
Cayó el primer triple de la tarde mexicana, lo convirtió Nocioni, pero la celeste que controló mejor a Scola sacó 11 con pasaje soberbio de Wachsmann y un juego inteligente de Aguiar. Con el partido 41-30, el Pica erró dos libres y en la recarga castigó de 6.75 Campazzo. El alero celeste le cometió falta a Scola en la misma jugada, puso uno para colocarse a siete.

En ese momento apareció la figura uruguaya del primer tiempo: Mathias Calfani. El artiguense terminó con doble-doble (11 puntos/11 rebotes). Además le sacó la tercera a Luifa. Uruguay terminó 44-37 en un primer tiempo donde el arbitraje tuvo varios errores, todos al favor de la albiceleste.

Arrancó hermoso el complemento, con parcial de 4-0 que ilusionaba con seguir controlando el juego al retomar la máxima de 11.
En Argentina Scola estaba muerto, sintió el desgaste del primer tiempo, pero aparecieron los triples de dos actores secundarios que lastimaron mucho como Mainoldi y Richoti. Con un parcial de 9-0 se colocó a un doble la albiceleste.
En momento de sequía, conversiones de Fitipaldo y Newsome permitieron volver a abrir 6, pero dos bombas más, en manos de Mainoldi y Nocioni le dieron la chance de igualar, y más tarde lograron pasar por primera vez en el partido con otra daga de Campazzo.
Un buen pasaje de Borsellino, dominando completamente a Nocioni le permitió a Uruguay volver a controlar el mando del score, pero Argentina encontró otro 5-0 para volver a pasar.
Estaba parejo y demasiado goleado para el trámite que le servía a la celeste. Si bien era buenísimo, costaba el cambiar gol por gol.
Un cierre estupendo de Calfani con una volcada en la cara de Scola incluida le permitió a la celeste irse arriba 67-66 al finalizar el tercero.

Otra vez se inició bárbaro el cuarto, parcial de 7-0 con cinco de Fitipaldo y un doble de Aguiar, Uruguay sacó 8, firme en defensa, con un buen cerco reboteador.
Nuevamente lastimaron los triples, Campazzo y Nocioni claves para colocarse a tres. El encuentro era cambiante. La celeste bancaba el marcador, pero los pitazos fueron perjudicando; diferencia notoria en faltas que le permitió ir asiduamente a la línea a Argentina, que encestó desde el personal cuando no tenía gol en otro lado.
Una corrida de Campazzo, y un doble de segundo tiro de Garino metiéndose entre los grandes, igualaron el score en 80.
Aguiar puso un doble fundamental, pero con Campazzo encendido Argentina colocó un 5-0 doloroso que terminó decidiendo el partido.
Con empuje y libres de Fitipaldo, Uruguay estaba a tres faltando 15 segundos con la bola. Bruno se apuró y su intento de tirar de 6.75 fue tapado por Campazzo, Argentina lo terminó liquidando desde el personal.

Enorme trabajo de Uruguay, más allá del resultado puso contra las cuerdas al candidato y ofreció resistencia hasta el final.