Panamá derrotó a Uruguay 78-71 con dominio del juego interno donde vulneró a una defensa celeste que no repitió el trabajo ante Brasil.

Uruguay comenzó con parcial de 6-0. Control defensivo e ilusión de seguir de largo tras el golpe anímico del triunfo contra Brasil. A Panamá le costó un par de minutos meterse en el encuentro, pero lo hizo con Hicks y Gaskins para pasar con un 8-0.
La imprecisión fue ganando terreno en el primer cuarto. Con Fitipaldo como estandarte Uruguay aprovechó libres. Además, apareció un triple de Borsellino para recuperar 6 de renta después de un momento de sequía.
El primero se cerró 19-15, con la celeste mostrando su arma ofensiva para controlar el juego, recibiendo pocos puntos y obligando a 11 pérdidas del rival.

Los rebotes de ataque y el mal balance defensivo eran el problema a solucionar. Hicks fue determinante. Le ganó a Osimani el duelo y complicó. Otra vez apareció Fitipaldo, Borsellino lastimó en la pintura y sacó máxima de 7 el elenco de Capelli.
Pero el hombre que defenderá a Hebraica la próxima Liga Uruguaya estaba insoportable y volvió a colocar a los panameños a mínima.
Aguiar fue el protagonista del cierre, lideró a la celeste dentro de ataques forzados. Panamá se despidió muy mal del primer tiempo; dos jugadores totalmente solos desperdiciaron una chance de bandeja para igualar, el Pica castigó de 6.75. Incluso Parodi la robó y tiró ahorcado por el reloj, la bola no ingresó y se terminaron los primeros 20 minutos 39-34.

Uruguay entró desconcentrado en defensa para jugar el segundo tiempo y rápidamente Panamá colocó un parcial de 13-2 para sacar 6. Impuso el ritmo el elenco centroamericano. La celeste fallaba en defensa y los panameños salían rápido al ataque, dominando el rebote ofensivo y convirtiendo a cancha abierta.
Para colmo, Uruguay erró seis libres casi consecutivos entre Aguiar y Calfani que, de todas formas, eran los más destacados en ofensiva. Controlado Fitipaldo, Capelli decidió excluirlo.
Superando en el juego interno Panamá sacó 8. Un buen cierre de Osimani asumiendo protagonismo en el juego le permitió a la celeste entrar al último 55-51 abajo.

Poco cambió para el último cuarto. Demian Álvarez fue a la referencia de Hicks, le cometió dos faltas, la celeste en menos de dos minutos estaba en colectivas dejando de lado un arma fundamental que debió utilizarse con más inteligencia para frenar ataques rápidos.
Capelli, llamativamente, decidió pasar a jugar con cuatro chicos. Debilitó la zona de juego donde Uruguay sufría. Panamá con Lloreda y Pomare sacó 10 de renta.

Osimani, que erró muchísimo. Se puso el equipo al hombro. Colocó un triple, cayó otro de Fitipaldo y un parcial de 8-2 para colocarse a 4 a falta de 2.15. Las distracciones defensivas seguían siendo alarmantes. Pica y Calfani eran superados en el juego interno. Rápidamente Panamá recuperó 10 y liquidó el pleito.

Uruguay dejó una mala imagen y dejó escapar una hermosa chance de cerrar la clasificación en la segunda jornada.