Uruguay con un último cuarto enorme, goleo repartido y entrega defensiva bestial, derrotó a Brasil 71-57.

El inicio marcó la constante del primer tiempo, con la imprecisión como denominador común y las defensas superando notoriamente a los ataques.
Brasil comenzó mejor con parcial de 7-2, los dirigidos por Capelli perdían la bola sin tirar al aro y solo encontraron red con libres de Calfani. Cinco puntos seguidos de Aguiar emparejaron el juego y fueron un envión anímico para luchar con las armas celestes.
Defensa dura, juego lento, el trámite que le servía a Uruguay que gozó de un buen ingreso de Newsome, se cerró el primer cuarto con igualdad en 12.

El segundo comenzó con Marquinhos predominando sobre Souberbielle. Pero Uruguay encontró tres libres de Osimani para pasar. Brasil tuvo errores llamativos en la organización de juego y la asfixiante defensa de los de Capelli obligó a las pérdidas sin lanzar. La conducción de Parodi fue vital para mejorar adelante, apareció una bomba de Fitipaldo y gol de Calfani para sacar 6.
Los uruguayos no aprovecharon la sequía norteña, al contrario, cayeron en un desorden gran ofensivo. Apareció un 5-0 de los de Magano, pero con doble tan forzado como valioso de Borsellino, Uruguay cerró arriba 27-24.

Tras el descanso largo a Uruguay le costó meterse en partido. Benite lastimó, apareció el primer triple de los norteños que eran superiores, para colmo llegó un técnico al banco celeste. No lo aprovecharon.
Con la rebeldía de Wachsman, un triple de Aguiar y libres de Fitipaldo emparejó el conjunto de Capelli que vio como Parodi se mostró como un hombre siendo pibe, no le pesó el nivel internacional. El sanducero colocó un gol y foul, más una asistencia notable a Borsellino para cerrar el tercer 46-41.

Faltaba un actor protagónico, y abrió el último con un triple. Bruno Fitipaldo se hizo responsable en el momento más caliente de la noche. Brasil entró rápido en colectivas y Uruguay con un 5-0 abrió 10.
De pibes a bestias; Calfani y Parodi incontenibles, fueron figuras para sacar la máxima de 13 e indicar que el sueño estaba cercano a la realidad.
Marquinhos quiso tirar de Brasil y lo colocó a 8, pero Uruguay estaba fuerte de cabeza. Defendió como nunca y tuvo rendimientos tan sólidos como parejos en ataque. Los minutos esfumaron las chances brasileñas y brotó la algarabía uruguaya.

Debut con triunfo ante Brasil. Con la defensa como guía y la tranquilidad del deber cumplido al haber permitido solo 57 puntos.

Como en el truco, la primera está en casa.