Un grupo de gente de Cordón se arrimó al club en el peor momento institucional de su historia para construir el premio de devolver a la institución al sitial deportivo al que pertenece.

El 28 de diciembre de 2012 Cordón conoció la noticia de la desafiliación. Más allá de la pena, aquel fin de año fue muy amargo para la familia albiceleste, por lo sucedido en el recordado partido ante Welcome, 14 días antes de la sentencia deportiva.

El club vivió el peor momento de su historia, desde todo punto de vista. Había que querer mucho a Cordón para meterse a levantarlo. Pero el hincha no sabe de lógica, ama a la institución más allá de momentos, y hubo un grupo de aventureros que tomaron la posta, convencidos en el sueño de volver. Porque ya lo dice la canción de La Vela Puerca: “Cuando todo parece jodido es cuando hay que poner”

Fue difícil. Trabajaron y sufrieron en silencio. Había un club caído, con una imagen social destruida. Pero la pasión los empujó y cada vez que la realidad los invitaba a caer, miraban algún cuadro en la sede, una copa, recordaban “aquel” título Federal que tanto los hizo emocionar y, por respeto a la gloria deportiva, seguían trabajando en la noche callada, soñando que iba a existir un primero de agosto de 2015.

El barrio fue cambiando la imagen de a poco, los niños nunca dejaron de divertirse, el club siempre los recibió de puertas abiertas. En 2014, luego de 656 días eternos, volvió a competir de forma oficial en la FUBB, en la DTA, torneo donde se consagró campeón.

La gente volvió a sentir, descargó felicidad de la que tanto añoró aquellas noches que se iba a dormir con una mueca de tristeza, sabiendo que su equipo no competiría mañana, ni pasado. Así aguantó el hincha albiceleste más de un año, mientras que en el club había un grupo de gente trabajando por el merecido regreso.

A quienes tuvieron la valentía de participar “el día después de aquel día” y guiaron a Cordón para volver al sitial deportivo que se merece, mis respetos. El desafío era difícil. Hoy la realidad habla de objetivo cumplido.

La noche fue larga, la lluvia no mojó, y la alegría fue moneda corriente hasta altas horas en la calle Galicia. Una vez más hubo grito de campeón, palabra que conoce de memoria la institución albiceleste.