Aguada se desarma como el corazón de su gente que, con la salida de Leandro García Morales, empieza a ver como se termina un ciclo de éxitos para el club.

La noticia fue una bomba para el básquetbol uruguayo, imagínese entonces para los hinchas de Aguada que habían encontrado en Leandro García Morales a su último ídolo. Hubo y habrá reacciones de todo tipo, desde el agradecimiento más emocionante al insulto más cruel, eso es lo que genera un jugador de esta talla y un club tan popular como el aguatero que, por su grandeza, hace sobredimensionar cualquier situación.

García Morales marcó una época. Con él como estandarte, Aguada salió campeón después de 37 años y peleó títulos internacionales como nunca había logrado en su historia. Fue referencia en nuestro país, hizo que todo el Uruguay “supiera” de básquetbol, pero además consiguió que América hablara de este fenómeno popular uruguayo que nosotros siempre conocimos y los ajenos se maravillaron al conocerlo en ese equipo rojiverde que fue sensación.

La hinchada lo tildó de “Dios” con una bandera que quedará para el recuerdo y en su momento sonó exagerado, sin desmerecer lo que hizo Leandro en la institución aguatera que fue magnífico. Hoy, esa sobre dimensión, lleva a que se castigue más de la cuenta a un jugador que decidió continuar su carrera basquetbolística en otro club.

Para ser claro; García Morales es un profesional que llegó a Aguada porque en su momento lo sedujo la oferta económica-deportiva y ahora considera que tiene otra mejor. En su pasaje, el jugador le dio mucho a la institución, y el club se portó de forma excelente con el deportista. El ciclo llegó a su fin.

Es un momento desarmado para el rojiverde. A la partida de Pablo Morales se suma ahora la de Leandro y es casi un hecho que no seguirá Martín Osimani. Ese sitial que ganó el aguatero en los últimos años parece perderse para ir en busca de un perfil más bajo que le de estabilidad económica, que le permita potenciar jóvenes y seguramente que baje alguna pretensión en cuanto a poderío deportivo.