Santiago Vidal y Joaquín Izuibejeres, varios minutos después de terminado el partido, cruzaron de vestuario para felicitar a todos los integrantes del Malvín campeón. Gesto de grandeza mayúsuculo que vale la pena destacar.

Perder una final es difícil, para cualquiera. La ilusión de ser campeón se te esfuma, se viven momentos de frustración mientras tu ocasional rival festeja a rabiar. Son polos opuestos que nos regala el deporte. La felicidad enfrenta a la tristeza a escasos centímetros.

En el Palacio Peñarol los vestuarios están pegados y, obviamente, anoche la escenografía era absolutamente distinta, a pesar de que solo los separaba una puerta.

Casi media hora después de culminado el encuentro y antes de pasar por el antidoping, Joaquín Izuibejeres y Santiago Vidal se tomaron un tiempito para pasar por el camarín ganador a felicitar a sus rivales. Son gestos de grandeza destacables de dos excelentes jugadores que, con estas acciones, siguen demostrando que son grandes personas.