Martín Osimani, en entrevista realizada por el sitio de FIBA Américas, donde habló de un deseo de revancha en Aguada, la posibilidad de competir en el Pre Olímpico de Monterrey y su actualidad en Peñarol de Mar del Plata.

Martín Osimani ya se convirtió en un personaje muy conocido en todo el baloncesto latinoamericano, a partir de su intenso trajinar por distintas competencias de la región en los últimos años. Actualmente se desempeña en Peñarol de Mar del Plata, el actual campeón de la Liga de Argentina.

El base, cercano a cumplir 34 años, analiza esta incipiente segunda etapa en el baloncesto argentino, pero también reconoció la frustración que le quedó en su último paso por la Liga de su país y cuenta cómo es la vida de un trotamundos de los principales torneos de Américas.

-¿Cómo estás viviendo tu regreso a la Liga Argentina?
-Lo vivo bien. Indudablemente llegar a la Liga sobre el final de la competencia genera una urgencia y una necesidad de ajustar en el vuelo, lo que genera un poco más de ansiedad que de costumbre. Yo estoy adaptándome a la dinámica del equipo lo más rápido posible; encontrando mi función dentro de la estructura e identidad ya formada en el plantel, tanto dentro como afuera de la cancha. Siempre es exigente llegar un grupo con aspiraciones a cosas grandes, pero como profesional es un gran desafío.

-¿Con qué LNB te encontraste, con respecto a tu etapa anterior?
-Personalmente, vi una Liga muy similar desde punto de vista del juego. Con equipos apostando al juego colectivo y la disciplina táctica. Quizás con más participación de jugadores jóvenes, pero con la misma tendencia a la apuesta grupal sobre la individual. En otros aspectos ha habido cambios grandes, algunos buenos y otros no tanto. La televisación y la accesibilidad a los partidos, sobre todo en la web, ha mejorado mucho. La participación de jugadores jóvenes en la rotación de los equipos y la implementación de la Liga de Desarrollo también es muy positiva. Quizás en el calendario y la sobrecarga de partidos es donde veo una diferencia que le está costando más a los equipos. Es claro que la LNB está en un proceso de cambio, y como todo proceso, es lógico que lleve tiempo llegar a un punto confortable, para que todas las partes encuentren un rodar sano y productivo. Generalmente eso cuesta mucho, dado los conflictos de intereses, pero creo que hay que darle tiempo a los cambios y tener apertura en el dialogo entre las partes para encontrar ese balance.

-Estás en un equipo que en los últimos años apuntó siempre al título. ¿Cómo se convive con esa presión?
-Mi manera de sobrellevarlo es aceptándolo y trabajando siempre con esa mira en mente. Ya cuando arreglas para jugar acá, sabes que no es para ver qué pasa, si no para intentar salir campeón. Entonces ya lo esperas. Creo que al final del día te empuja a ser mejor y es lo que todo competidor quiere vivir. Por más que te presente con más dificultades en el camino o que te ponga a prueba. Pienso que si quieres lograr títulos, es algo con lo que inevitablemente tienes que aprender a convivir.

-Antes jugaste en Uruguay con Aguada. ¿Cómo evalúas la campaña del equipo?

-No fue buena. El objetivo de Aguada era estar peleando arriba y no se logró. Se hizo un gran esfuerzo para sobreponernos a las dificultades innumerables que se presentaron, pero fue convivir en un constante estado de emergencia, tapando agujeros generados por tanto cambio, que terminó desgastando mucho. Creo que nunca encontramos un ritmo o identidad como equipo y eso nos terminó pasando factura. Personalmente, asumo mi parte, porque no tuve una buena temporada, como uno de los referentes del grupo. Por eso estoy esperando ansioso la posibilidad de revertir esto la próxima temporada.

-En los últimos años actuaste además en México, Venezuela, Argentina y Brasil. ¿Cómo es vivir con ese ritmo de cambios constantes, en torneos que se disputan en distintas épocas, sumados a los compromisos con tu selección?
-Es muy desgastante. Si bien son opciones que he hecho queriendo no solo lo mejor para mí, sino también para mi familia. Sin duda que ha sido algo complejo. Desde el punto de vista profesional me ha brindado la oportunidad de conocer y compartir equipos de todo tipo, con excelentes profesionales que me han enriquecido mucho. Vivir experiencias con jugadores y entrenadores de altísimo nivel te hace crecer sí o sí. También tuve la suerte de ir siempre a equipos que apuntan alto y eso me ha dado la chance de aprender mucho, más allá de los éxitos o los resultados. Sin embargo, tiene su lado complejo desde lo personal primero, por el sacrificio que ha hecho mi familia para acompañarme, y por lo que le estoy eternamente agradecido. En lo profesional, pagas la falta de continuidad para llevar a cabo un ciclo. Tanto en lo individual, como en lo grupal, para alcanzar el óptimo rendimiento necesitas fluir cómodamente, con una identidad definida. Esto lleva mucho trabajo y por sobre todo, tiempo. El saltar de equipo a equipo, o de país a país, conspira bastante contra eso. Igualmente, al final del día agradezco la oportunidad que tengo y sé que soy un afortunado de poder vivir las experiencias que he tenido.

-¿Vas a estar con la selección de Uruguay este año?
-Siempre y cuando esté sano para la fecha de competir, estoy a disposición de ser llamado