Jugó mejor Trouville pero ganó Malvín y quedó la sensación de que “si no fue ayer” va a ser dificil para el Rojo. Virtud de Malvín que sin su juego característico igual sumó otro triunfo a su casillero. Análisis.

El primer tiempo de Trouville estuvo muy cerca de ser perfecto. Los de Pocitos llegaron al Palacio con una lista de objetivos grandes a cumplir y los hicieron todos.

En defensa no dejó al rival dañar a través del pick central, presionando e incluso doblando al perimetral antes de que llegara a tomarlo. Eso dejó liberados los lanzamientos de cuarta distancia de Newsome y Calfani que no tuvieron un buen inicio.

Además se enfocó en que Bavosi no generara juego. En esto no practicó una presión sobre el base, todo lo contrario, lo dejó solo para que tomara decisiones, entró alguna, otra no. Pero el rojo mandó una señal clara: “Prefiero que me lastime Bavosi y no que genere para que metan todos”.

En ataque, también cumplió con dos puntos claves: el dominio absoluto del juego interno y los rebotes de ataque; y la posibilidad de contar con un Santiago Vidal asesino que fue imposible de defender. Lo que generó goles del Pepo pero también muchas asistencias para sus compañeros, generalmente para los foráneos.

El primer tiempo de Trouville no fue perfecto porque en los últimos minutos tomó malas opciones. Mereció irse 10 arriba, se fue solo 6. La incógnita estaba en ver si podía mantener esa brillante intensidad de juego, y el complemento dejó claro que no.

Malvín, sin brillar, empezó a construir desde la defensa. Pero seguía careciendo de juego colectivo en ataque. Entre la segunda mitad del tercero y la primera del cuarto, donde pasó al frente en el marcador, hubo más méritos individuales (Bavosi, Winston, Newsome) que colectivos.

Aún estando al frente, siguió careciendo de soluciones conjuntas en ataque y hasta el final mismo, lo resolvió porque tiene jugadores de una calidad innegable.

Llegamos a la conclusión de que el que jugó mejor en la noche de sábado fue Trouville, pero el que volvió a ganar fue Malvín, y parece un golpe de knock out.