Malvin hizo una gran labor defensiva desde lo colectivo al igual que el ataque principalmente en la segunda mitad pero sus extranjeros fueron las figuras de la noche.

Es lo lindo que tiene el básquet, partidos que son mundos totalmente diferentes y hacen este deporte único. Porque en la primera final la supremacía fue de Trouville y tan solo tres días después Malvin ganó tranquilo, cómodo y merecidamente.

Es que el playero le encontró la vuelta desde sus extranjeros, principalmente Terrence Dials quien fue figura en ataque, terminó como goleador con 21 puntos pero también generó juego e hizo que crezca enormemente Kennedy Winston quien fue el segundo anotador del equipo con 16 unidades y aprovechó muy bien los espacios que dejó su coterráneo. Otro que estuvo atento a los huecos y movimiento de balón fue Federico Bavosi quien rindió y mucho.

Desde el banco Newsome entró con ganas, mucha entrega en defensa y a la hora de atacar estuvo certero, con tiros que no siempre encesta –por algo le daban el espacio- y acertó con un rendimiento importante.

Pero los tres extranjeros –incluido “Q” nacionalizado- fueron figuras porque también defendieron, Winston controló a Izuibejeres, nunca lo dejó agrandarse mientras que Newsome y Dials cerraron su aro en el segundo tiempo, prácticamente no permitieron que Colmenares y Young entren en contacto con la pelota, no tomaron segundos tiros y esa fue la clave de la noche.

El encuentro de Malvin fue redondo pero las claves vienen con acento de afuera, con sus extranjeros que nuevamente demostraron que están a la altura y vienen de menos a más, pero esto es básquetbol y ya sucedió, todo cambia.