Joaquín Izuibejeres jugará su quinta final y va por su cuarto título en Liga Uruguaya. Un tipo con clase, jerarquía y que, además, tiene estirpe de ganador.

Más allá de que en su carrera pasó por otros clubes, quedan pocas personas en el básquetbol tan identificadas con su club como Joaquín Izuibejeres con Trouville.

Más allá de ser un apellido ilustre para la institución por lo realizado por su padre -el Chino-, desde el comienzo de su carrera se veía algo especial en ese número 5 que fue figura en aquel torneo Sub 23 donde el rojo perdió la final con el Olimpia liderado por Mauro Tornaría.

La consagración fue en la Liga Uruguaya 2005/2006 donde levantó la copa dándole un título a Trouville tras 65 años. Luego pasó por Malvín, donde jugó dos finales y ganó una, para después emigrar a Hebraica y Macabi, donde volvió a cortar la red.

En la presente edición de la LUB jugará su quinta final y va por su cuarto campeonato, lo que lo colocaría como el más ganador del novel certamen nacional uruguayo.

Más allá de los números fríos, su clase se ve reflejada en el juego. Asume momentos difíciles, no se esconde ni se excede de protagonismo, brilla individualmente sin olvidar que lo importante es el colectivo. Sin lugar a dudas la efectividad de triples y libres son su principal virtud, una mano respetable. Sin olvidar que es un muy buen defensor y que es un lider nato; de esos que no “se hacen los pesados” pero no se deja pasar por arriba por nadie.

Joaquín Izuibejeres, sin lugar a dudas, es parte de la historia de su Trouville, pero también de la Liga Uruguaya.