Pablo López perdió la calma en el final del encuentro, mucha bronca del entrenador con el arbitraje.

Es raro ver a Pablo López en una situación como la de ayer. Más allá de su capacidad innegable que lo convierte en uno de los mejores entrenadores de Uruguay, es un tipo que generalmente se muestra sobrio y respetuoso en cancha.

Anoche, en el final, se le saltó la cadena. Mucha bronca con el arbitraje, tras pedir un minuto de tiempo se acercó a la mesa a cuestionar a Isaac Glass, quien cumplía la función de comisionado técnico. Luego una charla con Richard Pereira pareció calmarlo, pero nuevamente volvió a la carga con la jugada polémica que le dio el saque a Macabi. Si bien la incidencia fue dudosa, es difícil recriminarle algo al árbitro principal ya que se apoyó en la pantalla televisiva para tomar la decisión.

La bronca general de Malvín -López incluído- fue mucha y hasta sonó injusticada ante un arbitraje que fue correcto, que tuvo alguna falla menor, pero que no pareció perjudicar notoriamente al playero.

Una vez terminado el encuentro, López siguió con su malhumor, incluso salió del Palacio totalmente sacado, hasta llegó a intercambiar algún insulto con dirigentes de Hebraica. Una postura poco común en Pablo que se fue masticando la bronca y regalando una imagen que no es la que predomina en su persona a la hora de dirigir.