Con una tranquilidad pasmosa y una jerarquía envidiable cerró el partido Hebraica. Hay una serie de pases extra sobre el filo de los 24 que fueron determinantes en el cierre.

Los finales cerrados son una historia diferente al resto del partido. Generalmente carecen de juego colectivo, se hace aclarados para jugar uno contra uno, se postea al grande de mejores movimientos o se la juegan a que el tirador busque el aro aunque tenga marca contestada. Usualmente es así, en cualquier definición pareja del Mundo.

Ayer Hebraica dotó de juego colectivo el momento más caliente de la noche. El primer pase extra fundamental es de Barrera, que limpia una jugada sucia con un pase a la esquina para que Hicks ponga un triple de vital importancia.

Las otras se dan en los instantes finales, la primera es del mismo Panchi, se elevó y cuando todos pensaron que iba a tirar, se la dio a Hatila que puso el gol con falta incluída. Dials, que estaba buscando un rebote que nunca llegó, se comió el pase a Passos y cometió su quinta.

La última, fue una jugada que recibe Hicks posteado sobre Mazzarino con 5 segundos en el reloj de posesión. Giró y cuando lo doblaron asistió a Izaguirre que le sacó la quinta a Winston, por poco no fue gol y foul.

Acciones pequeñas en el juego de vital importancia en el marcados, solo alcanza con tener la mente clara y la cabecita bien puesta. Ayer Hebraica superó la tensión del momento con inteligencia para jugar al básquetbol.