Richard Chaney -ahora si- se despidió de Malvín tras dejar al equipo 1-0 arriba en cuartos de final de la Liga Uruguaya.

Su rendimiento no fue tan determinante anoche como en el Super 4, donde la despedida había sido ideal porque había mezclado un excelente partido personal, el título y la emoción de la gente.

Todo eso quedó atrás cuando lo llamaron a actuar anoche por el retraso en la llegada de Kennedy Winston. El boricua en el triunfo ante Goes cumplió su rol de buena manera, como hizo siempre, se asemejó a las necesidades del equipo. Aportó 13 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias.

El momento de mayor ovación de la noche fue cuando Pablo López en el último cuarto decidió sacarlo definitivamente del encuentro. La parcialidad playera explotó. Se fundió en abrazos con compañeros y cuerpo técnico.

Se fue un extranjero divertido, siempre con una sonrisa o buscando hacer una broma. Que era muy querido por la Avenida Legrand. Ya estaba acoplado al equipo, era su segunda temporada y sabía perfectamente cual era su rol y como efectuarlo a la perfección, todavía tenía el plus de ser campeón. Si saber lo que pueda rendir Winston hay algo que queda claro, Malvín pierde con el cambio.