Siguiendo los pasos de su padre, creció jugando al básquet en Biguá. Este año se afirmó en la Liga, con la difícil misión de luchar por la permanencia del “Pato”, objetivo para el cual colaboró con muy buenos rendimientos. A su vez, estudia Ingeniería, le gustaría jugar Metro, y aprovecha todo tiempo libre para sumar un poco más de entrenamiento. En “Promesas”, Rodrigo Brause.

Nombre: Rodrigo Brause
Apodo
: “Coquito”
Edad
: 20 años
Puesto
: Alero/Ala-Pivot
Altura
: 1.94
Club
: Biguá

¿Cuándo y dónde arrancaste a jugar al básquetbol?

Arranqué a los 8 años en la Escuelita, porque mi hermano jugaba y mi padre jugó acá en Biguá. Cuando tuve edad para poder jugar estuve en la Escuelita de Biguá, hasta que llegué a la edad de Premini, y ahí arranqué.

¿Qué Entrenadores tuviste que te hayan marcado en Formativas?

Alejandro Gava fue el que tuve hasta Infantiles en Biguá, y a partir de ahí el “Hechicero” Cabrera y el “Gallego” Álvarez en la Selección.

¿A qué edad decidiste que querías ser profesional?

Cuando uno tiene 14 años piensa que en algún momento va a intentar llegar, pero desde chico quería llegar a jugar donde había jugado mi padre, y donde miraba el básquetbol todos los días. Ya era un sueño de chiquito.

¿Hiciste algo especial para poder llegar?

Principalmente sacrificios. No tener verano, sacrificar salidas con amigos, sacrificar ideas a veranear con tu novia por una pretemporada. Muchas cosas. Entrenar hasta tarde y levantarte temprano al día siguiente.

¿Pudiste conciliar los estudios con el básquetbol?

Hasta terminar el liceo era fácil, era un tema de leer y no mucho más, tampoco era algo que me complicara. Ya después en Facultad, como yo hago Ingeniería en la Universidad de la República, lo voy mechando con el básquet. Entreno de mañana y de noche y de tarde estudio o voy a Facultad. En el primer semestre del año que no hay Liga intento meter la mayor cantidad de materias, y en el segundo voy más despacio. Sé que la carrera son 5 años pero yo la voy a hacer en más.

¿Cuáles son tus características como jugador?

Me defino como un jugador inteligente, parado, esperando el lugar para pasar o tirar, defender fuerte si hay que defender. No soy un jugador con manejo pero sí inteligente.

¿Cuáles son las características para ti de un alero ideal?

Para mí hay dos tipos de aleros: el que tira, y el que corre y penetra. El alero tirador, que es mi estilo, tiene que estar siempre bien ubicado para recibir el pase, para ayudar al que tiene la pelota. El que penetra y corre, es más físico que cabeza.

Estuviste en procesos de Selección, ¿qué te aportó eso?

Mucho, especialmente porque fue en un momento que acá en Biguá había reformas en el estadio y se complicaba entrenar, y a mí no me afectó en nada. En la Selección estuve desde chico, me iban mechando con los más grandes, estuve en un torneo con la 92 en San Antonio que me hizo aprender muchísimo. Después haber podido entrenar en la Sub 21 y compartido con la Selección Mayor me dio mucha más experiencia.

A nivel de Primera, ¿a qué edad empezaste a entrenar acá en Biguá?

Ahí fue donde jugó su parte el “Gallego” (Álvarez). A los 15 años estaba en la Selección y él me hacía entrenar de vez en cuando acá con Leandro (García Morales) y todos los galácticos. Hacía el calentamiento y la parte de tiro, pero me iba metiendo en el ambiente del básquetbol profesional.

¿A partir de qué momento empezaste a formar parte del plantel?

Hace ya dos o tres años que estoy prácticamente todo el año con el plantel, no estaba prácticamente con Formativas. Hacía pretemporada con ellos, doble horario todos los días, ya el año pasado jugué y este es el primer año en que tengo varios minutos.

¿Qué diferencias encontraste entre el entrenamiento de Formativas y el de Primera?

Para mí es totalmente diferente. Una cosa es el básquetbol que venís a jugar con tus amigos en Formativas, y otra es el básquetbol profesional. Sigue siendo un deporte, pero Primera es exigirse al máximo. Tenés 5 minutos para entrenar, y los tenés que aprovechar, no son para hablar con un amigo o un compañero. Si tengo media hora libre en mi casa, yo que vivo cerca vengo y hago algo de sala. Hay que aprovechar todo al máximo.

Este año estás jugando con mayor responsabilidad en el plantel, ¿te costó ese cambio de rol?

Hasta el año pasado mi rol era defender, y pararme en una esquina a esperar un tiro, si llegaba. Este año ya empezó a cambiar, en defensa sigue igual pero tengo más tomas de decisiones en ataque, más responsabilidades. Me fueron preparando para esto, sentí la confianza del entrenador y los compañeros.

Te toca vivir una Liga particular en Biguá, ¿cómo fue luchar la permanencia en tu club?

No era linda la situación del club, no se la merecía. Nosotros que recién arrancamos a jugar profesionalmente acá no teníamos conocimiento, pero compañeros como Giano, Rak y Mujica nos contaban como era jugar el descenso, el ambiente, que se juega otro básquetbol, que hay más roce. Pero con ganas te vas adaptando. A la larga igual se salva el que juega mejor.

¿Qué objetivos tenés hoy día a nivel personal?

Primero recuperarme y volver a jugar con Biguá, para terminar esta Liga lo más alto que podamos. Tenemos la intención de pasar de fase. Personalmente, me gustaría jugar el Metropolitano. Sino, prepararme para la Liga que viene y seguir creciendo.

¿Hay algo que estés trabajando especialmente para mejorar?

El físico lo trabajo todos los días, y en la parte de fundamentos el tiro hay que trabajarlo todos los días para mantenerlo.

¿Quiénes son tus referentes en el básquetbol?

Realmente no me identifico con nadie, pero como referente tengo a mi padre de cuando jugaba. Actualmente al que miro más es a Lebron James, también a Ginóbili, pero los miro porque me gustan, no intento copiar cosas. Más bien imito la actitud, ya que tuve la suerte de haber entrenado con el plantel de García Morales, Osimani, Aguiar y Wolkowisky, y veía cómo entrenaban, qué se quedaban a tirar luego del entrenamiento, que vienen antes o incluso en sus días libres.