Con una actuación consagratoria de Brian Williams Biguá derrotó de forma contundente a Sayago 75-64 y quedó a un triunfo de mantenerse en la Liga Uruguaya.

Fuimos a Sayago a buscar una cosa que no encontramos. Si bien había un marco de público respetable, se esperaba mucha más gente de ambos equipos. Los dos se jugaban la chance de quedarse en la Liga Uruguaya. El trámite fue demasiado cómodo para la visita, el local nunca demostró rebeldía anímica ni basquetbolística para cambiar la historia.

Con un triple de Melvin comenzó ganando el Pato pero rápidamente Sayago lo dio vuelta con un parcial de 7-0, interesante comienzo ofensivo de los extranjeros que dominaron las cercanías del aro en el inicio.
Un antideportivo -mal cobrado- de Gallo que Infante había pitado como falta común y corrigió Richard Pereira le dio la chance a Biguá de encontrar libres, apareció un triple de Giano y colocó un 6-0 para pasar.
Williams generaba todo. Cuando el local defendía al hombre el pick central con el ex Montevideo era una papita, siempre terminaba definiendo cerca del aro. Ante la zona aparecieron lanzamientos largos claves de Moglia y Giano, el primero de gran comienzo ofensivo.
La marca de Giano sobre Pereyra era intensa, el base de Sayago pasaba poco la bola, picaba mucho, demoraba las ofensivas que eran poco trabajadas. Con el paso de los minutos Biguá fue encontrando soluciones para frenar a Shelman. Los de Kogan se fueron 21-17 arriba dejando sensación de superioridad.

Se mantuvo la tónica para el comienzo del segundo, Williams desnivelaba, jugaba y hacia jugar, Moglia era el socio ideal y Jennings encontró un doble para sacar 9. Sayago estaba sin gol, el ingreso de Alex López y Leo de Pena le dio otro juego ofensivo al equipo, buenos minutos del juvenil oriundo del club que con cinco puntos al hilo posteándosele a Moglia colocó a los suyos a 4.
Minuto de Kogan y variante inteligente, ingresó Brause. Por un lado tomó la marca de De Pena y además era mano confiable para quebrar la zona con algún tiro perimetral.
En un abrir y cerrar de ojos Biguá recuperó 11, aprovechando falencias increíbles del local para la importancia del punto en disputa, sobre todo de Allen, de aporte pobre y nula actitud.
Si bien, a los ponchazos, los de Perdomo se colocaron a 5, en el cierre nuevamente apareció otro 5-0 de la visita con una bomba de Brause para irse al descanso largo 40-30.

La diferencia era justificada, pero hubo un detalle no menor que pasó desapercibido. Williams cometió tres faltas, la mesa indicó que tenía dos. La reacción del extranjero al cometer la supuesta tercera denota error, de los jueces al marcar o de la mesa al anotar. Pudo ser clave.

Biguá rápidamente sacó 12 en el complemento, ahí llegó el mejor momento de Sayago, donde jugó descenso, a lo que sabe y lo que a su gente le gusta. Hizo parar a todo el público del Roberto Moro cuando llegó a colocarse a 6 metiendo una enormidad. Metían todos, menos Allen, que con errores consecutivos permitió goles fáciles de la visita que salió demasiado cómodo del asedio locatario.
Se malhumoró Shelman y el local lanzó mucho de 6.75, demasiado, un disparate para los bajos porcentajes de lanzamiento que mantuvo. Biguá inteligente, tranquilo y jugando a lo que debía hizo su negocio y entró al último 55-40.

Por más que Perdomo buscó variantes por todos lados, nunca se vio al Sayago clásico de pelear descensos a morir, de morder toda la cancha, de la mística que este equipo siempre tiene para ofrecer. Solo vale rescatar a De Pena y Gallo, el resto en el debe. Sobre todo Allen que con su actitud malhumoró al resto, principalmente a Shleman que se fue de partido.
Biguá, sin sufrir saco un punto bárbaro que lo deja cerca de evitar el descenso, debe enfrentar a Olimpia en casa. Tiene la tranquilidad que levantó en el juego y eso es lo que alimenta la ilusión de quedarse y, por qué no, de soñar con algún premio mayor.

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