Montevideo descendió al Metropolitano 2015, el deseo de pronto retorno a la gente de un club hermoso que aprendió a ser de primera en estas últimas cinco temporadas.

Montevideo, durante gran parte de su historia, fue un equipo de divisionales de ascenso. Club clásico de barrio, con la cantina siempre abierta y el fuego prendido invitando a arrimarse al mostrador.

En los últimos años el crecimiento deportivo fue acompañado por el edilicio, cambió la institución, se modernizó, todo sin perder la estirpe del barrio, la amabilidad de su gente, el carnaval, el olor a pueblo y sus parroquianos tomando una.

Además de la cancha de fútbol 5, el cambio en la fachada y las reformas en la entrada; el rojo del Mercado fue, durante cinco temporadas, un equipo de primera. Sus hinchas se acostumbraron a ser de elite basquetbolística, por eso el descenso duele y, al menos por unos días, tienen permitido olvidarse de su vieja historia, porque saben que el pasado reciente les sentaba bien, lo merecían.

Este año arrancó torcido. Tras decidir contratar cuatro fichas, los valores del viejo club de barrio, de gente de bien, lo llevaron a “prestarle” a Camilo Antunes a Unión Atlética para definir aquel desprolijo Metropolitano a mediados de 2014, para que luego ingresara como recambio en el rojo. La lesión del escolta llevó a que los del Mercado se quedaran sin chance de cambiarlo por otro jugador, por ya haber utilizado esa opción.

Encontró una bestia en Anthony Young, pero nunca pudo conseguir un compañero interno de nivel similar, lo económico juega, y esta vez no fue la excepción. Nacionales con muchas irregularidades, alguna lesión de Bertolini –pieza fundamental- en el medio y un fixture de Clasificatorio tan injustificado como payasesco que le llevó a jugar seis partidos seguidos de visitante fueron haciendo todo cuesta abajo.

Los dirigentes tiraron la toalla tras perder cuatro partidos al hilo en la Permanencia, decidieron ir a la segunda ronda sin foráneos. Los nacionales pusieron la cara, dejaron todo, hasta la última gota de sudor, incluso metieron un batacazo con Biguá, pero el básquetbol es un deporte lógico y no fue suficiente el esfuerzo.

Montevideo descendió de categoría, pero la pasión del hincha sigue viva y en unos meses volverá a aflorar cuando le toque disputar el Metropolitano.

Como dicen ellos en una de las canciones que se cantan con más emoción en el básquetbol uruguayo: “Ya van a ver, el Mercado de fiesta otra vez”.

Salú Montevideo, pronto retorno.