Daniel Álvarez, entrenador uruguayo de gran pasaje por el básquetbol femenino de Perú que se prepara para su segunda experiencia en Chile, fue parte de una extensa nota, mano a mano con Basquet Total, donde contó un montón de vivencias que merecen ser leídas.

En un bar cualquiera de la zona céntrica de Montevideo nos juntamos a conversar un rato de básquetbol con Daniel Álvarez, aprovechando su estadía en Uruguay y ganándole a la distancia que casi siempre nos separa de un entrenador que viene realizando una carrera ascendente y que se está construyendo un nombre reconocido y respetado en Sudamérica.

La charla fue transcurriendo por distintos lugares; contó experiencias, formas de trabajo, tiró conceptos y opiniones relacionadas al básquetbol uruguayo y, además, habló de lo que es ser un “Uruguayo por el Mundo” más allá de lo laboral.

Es extensa pero jugosa, vale la pena leerla completa, ya que en todas las respuestas deja vivencias para conocer y conceptos a analizar.

¿Qué te dejó el pasaje por Regatas Lima?

La verdad que fue una experiencia muy linda, me dio la posibilidad de dirigir nuevamente en el exterior. Si bien yo había dirigido una selección Sub 17 en Uruguay, había sido algo muy puntual. Esto era un desafío lindo, en un club espectacular y en un país donde el básquetbol femenino es muy importante, a la par del masculino. Incluso se juega todo el año con una extranjera en cada equipo. No solo tuve la chance de poder vivirlo, si no también tuve la suerte de salir campeón en la Liga Nacional y la Liga local. Eso me posibilitó la chance de dirigir en la Selección Femenina de Perú.

¿Cómo fue esa experiencia?

Después de seis años que no competía en lo internacional Perú volvió a competir en los Sudamericanos. Me tocó dirigir el Sudamericano de Mendoza (Argentina) en 2013, de Ambato (Ecuador) en 2014 y los Juegos Bolivarianos, que son muy parecido a los Odesur, que se juegan con todos los equipos del Pacífico y la verdad que fue una experiencia muy linda, no solo por el básquetbol sino también porque se juegan como 30 disciplinas. Me siento contento y feliz por el trabajo realizado.

¿Cómo considerás tu pasaje por la Selección Femenina de Perú?

Fue como empezar de cero. Fuimos creciendo, en Mendoza fue ver un poco en el nivel que estábamos respecto a las demás selecciones, dentro del nivel que estábamos hicimos un buen torneo. En Ambato fuimos mejor preparados, con una continuidad en el trabajo, estuvimos a muy poquito de lograr un triunfo, que fue en el partido con Uruguay. Tuvimos la mala suerte de perder pero dejamos una imagen muy linda. Eso creo que fue lo más importante que le pude aportar a la selección al margen de trabajar con la U17, con la U15, y dejar un trabajo que se va a continuar.

En lo basquetbolístico, ¿qué pudiste aportar?

Sobre todo una manera profesional de trabajar. Al margen de que las chichas estudian o trabajan, tienen el básquetbol como un hobby, porque les gusta. Hay chicas que reciben viático o sueldo por jugar. Pero le dimos un toque profesional entrenando todos los días, a veces en Regatas Lima entrenábamos doble horario a las 7 de la mañana antes que entraran a estudiar o trabajar.

¿Cuáles son las diferencias de trabajar con un grupo femenino?

Después de dos años de experiencia te digo que es lo mismo. Hice las mismas cosas que con grupos masculinos. Cambia el adaptarse a lo que es el básquetbol femenino en general y también el trato o la psicología que cada entrenador tiene que tener. En lo demás, es lo mismo.

¿Cómo se da la chance de volver a Chile?

Se dio la posibilidad que en Liceo Mixto donde yo trabajé en 2004 dirigiendo la Liga Nacional, tienen la idea de volver a competir profesionalmente tras unos años de ausencia. La idea es que yo agarre la parte de básquetbol. Los Andes es una ciudad donde yo tengo muchos amigos, a eso se suma la chance de poder dirigir Liga Nacional. Se fueron dando diferentes cosas, como el estar más cerca de acá (Uruguay) y todo eso motiva a que la semana que viene viaje a firmar el contrato.

Pasaron más de 10 años de tu primera incursión en Chile, ¿Qué diferencias hay entre aquel viaje y este?

Vuelvo conociendo mucho el medio, cuando fui la primera vez no conocía nada. Desde que me fui hasta hoy, viajo todos los años a Chile. Estoy en permanente contacto con gente del ambiente (jugadores/entrenadores). Tengo referencia de los jugadores que están en todos los equipos, hay también extranjeros conocidos. Voy con gran parte del conocimiento adquirido porque es parte de uno ir conociendo de todos los países.

Chile está invirtiendo en el desarrollo del básquetbol. ¿Cuánto influyó eso en tu decisión de volver?

Mucho. Hoy en día el básquetbol chileno se juega casi todo el año, no solo se juega la Liga Nacional, sino también está la Lideba que es como una segunda que se juega a la par y con un extranjero, o sea que hay muchos equipos que están creciendo y organizándose muy bien. Se está haciendo un proceso importante a nivel masculino, también en el femenino. Voy con mucha expectativa.

Las formativas de Chile vienen superando a Uruguay en torneos internacionales. ¿Es una tendencia a seguir?

Sin duda ellos van a continuar creciendo. En femenino tienen potencial muy bueno, muy rico. En el último Sudamericano jugaron solo con cinco fichas mayores y los demás que fueron todos al Mundial U18, tienen un potencial enorme. Además cuentan con una ex WNBA.
A nivel masculino están haciendo procesos. Le han ganado seguido a Uruguay, y continúan trabajando. No te puedo decir cómo están en relación a Uruguay porque no estoy adentro y no sé cómo se está trabajando. Pero si que esos resultados y lo que vienen logrando lleva a pensar que están haciendo las cosas bien.

Llevás una carrera ascendente como entrenador. ¿Cómo la planificás a corto plazo?

Yo los últimos cinco años que estuve acá fue como Gerente Deportivo, no como entrenador. Tuvimos la visión con Leonardo Reinaldo hace siete años de crear ese cargo que hoy en día casi todas las instituciones creen que es necesario, hasta cursos se están haciendo. El básquetbol tiende, como el fútbol, a tener ese cargo porque ayuda a organizarse mucho y a estar planificado.
Pero en estos dos años que estuve afuera me volvió a picar el bichito de dirigir por más que hacía 20 años que venía dirigiendo de forma ininterrumpida, y también estando en Tabaré dirigí Urunday en la DTA, Flores en el regional, que eran las cosas que me podía permitir. Estoy con muchas ganas, dirigir Sudamericanos me motivó mucho, tengo la expectativa de crecer, aprender y desarrollarme como entrenador, que hoy en día me doy el gusto de vivir de esto.

Nombraste por ahí el tema del Gerente Deportivo. ¿Cuál es la tarea real de ese cargo en el básquetbol?

¿Tenés tiempo? –bromeó-. El cargo reúne un sinnúmero de cosas. Es remunerado y de total confianza de la directiva. Uno es el nexo entre la comisión directiva y el plantel superior o el entrenador. Hay que tomar decisiones. Es el organizador de las Formativas, el plantel superior, la parte social. Yo estuve en Tabaré con la contratación de jugadores, extranjeros, entrenadores, uno sugiere distintos tipos de cosas a la directiva que se pueden aprobar o no. Es todo una comunión organizada.
Creo que es un poco de sacarle algo de trabajo al dirigente, que es totalmente honorario y no puede ocuparse de mil y una cosa que pasa en el club porque ellos tienen otros trabajos y obligaciones.
Uno puede estar solo, tener alguien a ca
rgo, una secretaria, eso depende de cómo se quiera organizar cada persona. Es un laburo lindo, que te tiene que gustar y que tenés que dominar todos los estamentos del básquetbol para manejarlo de la mejor manera. Yo me acuerdo que los primeros años había cosas reglamentarias de la FUBB que no tenía ni idea y tuve que ir aprendiendo sobre la marcha para que no influyera negativamente en el club.
No se puede tomar decisiones en lo que al club le puede costar algo, ya sea una inversión económica donde la directiva es la que determina si o no.

¿Cómo es vivir afuera del país?

No es fácil, pero también uno tiene que pensar que le están pagando para hacer lo que le gusta. En el básquetbol no es fácil dirigir afuera y yo tengo la oportunidad de poder hacerlo. Yo tengo dos hijos que necesitan al padre al lado, pero me motiva que ellos estén bien y me ayuda a desarrollarme en el exterior como entrenador. Se extraña, pero hoy en día la tecnología, nos permite estar en contacto con la familia y con la gente del deporte que eso, por suerte, te acerca mucho más.

¿A qué te acostumbraste más fácil y qué te costó más?

En Perú lo que me costó más fue el tema de la comida. Yo soy más tradicionalista. Pero me fui adaptando y terminé cocinándome yo y haciendo muchas cosas que uno no pensaba que podía aprender y comer. Lo que menos fue el tema de trabajo, porque lo hice con todas las condiciones necesarias, en un club espectacular como Regatas Lima.

Más allá de la familia, ¿Qué extrañaste de Uruguay?

Extrañé el fútbol, ir a ver a Nacional los fines de semana. Extrañé el carnaval, yo soy abonado del Teatro de Verano y el año pasado casi no pude venir porque estaba en competencia. Extraño ir a ver los ensayos. Pero también es un tema de opción y elección, y soy consciente de que estoy haciendo lo que me gusta.

¿Qué cambios viste entre dirigir en el exterior y dirigir en Uruguay?

El cambio más importante es el tema del público, allá no se vive con la misma emoción que se vive acá. La gente es más fría, cuesta insultar o decirle algo a un juez. Sacando semifinales y final no va mucha gente. Después en infraestructura y condiciones de trabajo, al menos en el club donde yo estuve, es superior a acá, en varios aspectos.

¿Cómo ves la competencia del básquetbol femenino?

Yo tengo una muy buena relación con Juan Pablo Serdio, y él me cuenta que hay pocos equipos y cuesta desarrollarlos. Allá había 11 equipos y más de la mitad tenían una extranjera, se juegan dos campeonatos, hay básquetbol femenino de marzo a diciembre. Eso es una gran diferencia, a la par del masculino.

¿La hegemonía de Malvín es buena o mala?

Yo creo que la competencia es lo fundamental. Mientras más adversidades tengas para competir más vas a crecer, pero también habla bien de Malvín que le dio la importancia que tiene al Femenino y por eso tiene sus logros, por algo sale campeón. Ojalá todos los equipos de Liga tuvieran su femenino para que el básquetbol realmente creciera. Y en vez de elegir una selección entre 25/30 jugadoras, se eligiera entre 100/150.

¿Cómo fue enfrentar a Uruguay desde el otro lado?

Uruguay fue durísimo. Una de las cosas más lindas que me pasó como entrenador fue escuchar el himno de mi país cuando tuve la suerte de dirigir la selección uruguaya. Eso es incomparable. Escucharlo enfrente fue muy fuerte, y la verdad que se te eriza la piel y se te viene un nudo en el estómago, porque están tocando el himno de tu país y lo tenés que enfrentar, tenés que gritar en contra de él. Pero uno es profesional y en ese momento estaba contratado por la selección de Perú e intenté dar lo mejor de mí.

¿Cómo es considerado el básquetbol femenino uruguayo en esos torneos internacionales?

Uruguay ya hace tres o cuatro años que participa en Sudamericanos o a nivel de Liga Sudamericana que es muy importante. Es considerado como que viene creciendo, se sabe la realidad del país, que hay pocos equipos, y eso por más que vos trabajes, al no tener una pirámide de jugadoras el crecimiento es limitado obviamente, el básquetbol es demasiado lógico. Pero está muy bien considerado, y ojalá pueda seguir concurriendo a los campeonatos internacionales que dan experiencia y nivel que es difícil encontrar.

¿Cómo puede darse ese crecimiento?

Continuando yendo a los Sudamericanos, ahora se realizó un torneo U15 y Uruguay no pudo ir. Siempre hay un tema económico atrás y no se la razón por la que no se fue, pero para esas chicas el ir a un Sudamericano a esa edad donde están en permanente crecimiento y desarrollo y donde pueden agarrar esa motivación de poder seguir jugando básquet es importante. Ahora hay un torneo Sub 17, ojalá Uruguay pueda ir para mejorar desde ese punto de vista.