Con 19 años no sólo tiene minutos en el primer equipo de Trouville, sino que además se apronta para comenzar su tercer año en la Facultad de Medicina. En “Promesas” conocemos a Martín Mayora.

Nombre: Martín Mayora
Edad
:
19 años
Puesto
:
Base/Ayuda
Altura
:
1.80
Club
:
Trouville

¿Cuándo y dónde arrancaste a jugar al básquetbol?

Arranqué solo, porque mi padre jugaba al básquetbol. Pero no pensaba en jugar de verdad. Yo iba y jugaba con mis amigos en la plaza. Mi hermano menor, Manuel, había arrancado en Trouville y yo iba de mañana a Unión Atlética a divertirme con amigos. Un día fui a ver a mi hermano y Rafael Tróccoli, que era el entrenador en ese momento, me invitó a ir. Yo tenía 9 o 10 años, y empecé a jugar con los Mini de Trouville, a pesar de ser más chico. Me costó mucho, era chico, no sabía jugar y me pintaban la cara, entonces dejé de jugar por un tiempo. Luego volví en Preinfantiles. En Infantiles tuve que dejar un tiempo de vuelta porque no me iba bien en el liceo y mis padres no me dejaban ir.

¿Qué entrenadores tuviste que te hayan marcado?

El que más me marcó fue Rafael Tróccoli. Lo tuve 7 años, desde que empecé hasta Cadetes. También tuve un tiempo a Juan Manuel “Jopa” González, y ese mismo año tuve a Edgardo Ottati que me enseñó muchas cosas. Luego tuve a Nicolás Arregui y ahora a Augusto Pons. Todos me ayudaron en algo, pero los que me agarraron de más grande me enseñaron más bien a ver el básquetbol, a entender el juego. La parte individual, técnica, fue más bien Rafael Tróccoli que me enseñó. Y también aprendí mucho de los entrenadores que tuve en Primera, Mateo Rubio y Álvaro Tito, con quien sigo aprendiendo.

¿A qué edad decidiste dedicarte a esto como profesión?

Hace un par de años, cuando tenía 17. Yo lo veía más como una diversión, pero me di cuenta que tenía nivel como para poder llegar si trabajaba y me esforzaba.

¿Hiciste algún esfuerzo especial para poder llegar?

Trato de mejorar siempre, de aprender de todos los jugadores. En Trouville está Santiago “Pepo” Vidal, pero también de algún juvenil que hace cosas buenas. Cada jugador tiene lo suyo. Trato de entrenar todo el tiempo que puedo.

¿Cuáles son tus principales características como jugador?

Creo que lo fundamental es mi velocidad o explosividad para atacar, el ataque rápido. A veces soy vago en defensa, pero sé que tengo piernas y fuerza para defender intenso. Esa es mi forma de jugar, soy un base explosivo.

¿Y cómo es para ti un base ideal?

Un base completo tiene que saber adueñarse del juego, que el juego sea de él. Más allá de si está anotando puntos o pasando la pelota, debe saber controlar el juego, que el juego no se desordene. Que sepa controlar las situaciones que se dan durante un partido.

¿A qué edad empezaste a entrenar en Primera?

Con 17 años, casi 18, con Mateo Rubio.

¿Qué diferencias notaste entre el entrenamiento de Primera y el de Formativas?

El compromiso. En Juveniles había más broma, y en Primera es todo más intenso, se juega por algo, hay más competencia. Eso me cambió porque todas las cosas que yo podía hacer el Juveniles fácil se me complicaban mucho más. Me ayudó a subir de nivel. El entrenamiento era más intenso, hay que hacerlo en serio, y eso me cambió la cabeza.

¿Pudiste adaptarte fácil al cambio de rol tuyo entre Formativas y Primera?

Me costó y todavía me cuesta. Es distinto porque el equipo no necesita lo mismo de mí. En Primera necesita que yo ordene el juego, que controle el equipo, que arme las jugadas, que no se desordene. No necesita que yo haga goles, sino que defienda. Aparte te cuesta y lo ves, se complica más tirar una bandeja con extranjeros grandes, es más difícil.

Me hablabas de Mateo Rubio, ¿qué te aportó entrenar con él?

Muchas cosas, especialmente en cuanto a su idea de juego, de rotar mucho el plantel y jugar en equipo. A él le fue muy bien con Trouville a pesar de no lograr títulos, y para mí revolucionó un poco el básquetbol acá, es una lástima que no haya seguido. Además, él trabajaba conmigo individual y me sirvió mucho. Lo que más me aportó igual fue su idea de juego en defensa. Me acuerdo que una vez me dijo que intentar robar una pelota es como tirar un tiro bien tirado, porque muchas veces cuando un jugador va y no logra robar no gusta, y no es así, hay que alentarlo porque es un error igual que tirar y errar.

¿Te acordás como fue tu debut en la Liga?

Sí, contra Biguá, en su cancha, en esta Liga. Estaba tranquilo porque en Trouville hay un muy buen grupo de gente, la calidad de personas que hay en el plantel es excelente, siempre me hacen sentir cómodo. Estaba muy contento.

¿Cuáles son tus objetivos personales hoy día?

Yo quiero jugar. Me gustaría poder hacerlo en Trouville, aunque sé que es difícil porque tiene un gran equipo. Y luego no me conformaría, me gustaría llegar más lejos, poder jugar en el exterior, por ejemplo en Argentina.

Pasaste a tercero de Facultad de Medicina con 19 años…¿Cómo has ido conciliando los estudios con el básquetbol?

En el liceo era muy vago, terminaba salvando pero durante el año hacía muy poco. No me iba a examen, o me llevaba una, y la salvaba en seguida. Pero la Facultad es algo que me gusta, más allá de ser jugador de básquetbol yo quiero ser médico, y especializarme en algo de cirugía. Sé que el básquet va a terminarse en algún momento, sin importar lo bien que te vaya. En el club siempre me dieron para adelante, cuando por algo especial no puedo entrenar lo hablo con el Entrenador y me apoyan. La diferencia es que en mi tiempo libre, en vez de mirar la tele u otras cosas, estudio. Hay cosas que no puedo hacer.

Para terminar, ¿quiénes son tus referentes en el básquetbol?

No tengo uno en especial, pero trato de mirar mucho en distintos jugadores. Ahora tengo la suerte de que esté jugando Vidal en Trouville y es un gran base, de nivel de Selección, trato de mirar mucho como entrena. Manuel Romero también es buen base e intento copiar sus cosas buenas. Obviamente, intento mirar también a Osimani, Barrera, mismo Luciano Parodi que por más que es muy joven es un gran base. A nivel internacional, miro porque me gusta, pero no intento copiar a los jugadores de la NBA porque están muy por encima de lo que uno puede llegar a hacer.